
CIUDADANO X
Que Evo Morales “regañe” públicamente al presidente Arce por mantener en su cargo a un viceministro es un termómetro más que significativo para evidenciar que la interna en el oficialismo está al rojo vivo.
Más cuando el exmandatario fugitivo acusa al Viceministro de Justicia de haber liberado a Gabriela Zapata cuando él llegaba al frente de su marcha a La Paz, con lo cual le quitaron todos los reflectores mediáticos.
La estrategia seguida por Vladimir Putin en Ucrania es sorprendentemente similar a la de Adolf Hitler en Checoslovaquia, cuando reclamó las regiones de los Sudetes, mayormente habitadas por una población germánica.
La pregunta es si también habrá un parecido entre el rol a jugar por el presidente estadounidense Joe Biden y el del primer ministro británico en 1938, Neville Chamberlain, quien entregó los Sudetes en el tristísimo Acuerdo de Munich.
Con la llegada en meses pasados del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) del sistema interamericano de derechos humanos, el gobierno de Luis Arce Catacora apostaba por una validación plena de la narrativa histórica oficial sobre los hechos de 2019.
La influencia del ex Foro de Sao Paulo (hoy Grupo de Puebla) en varios países del continente, y diversos radicalismos de izquierda que amenazan economías y democracias, son algunas de las similitudes detectables en varios procesos políticos de la región.
No son sólo personas o “liderazgos” (algo siempre tan volátil), sino representaciones sectoriales las que conforman el triángulo estratégico del Movimiento al Socialismo, hoy conflictuado por la tozudez de Evo Morales de ocupar el vértice superior.
Estos tres factores son:
“Es muy triste que la Corte de García-Sayán haya tirado por la borda la jurisprudencia construida con el sacrificio de muchos que se han arriesgado para limitar los abusos de las autoridades y de quienes manejan asuntos de interés público (…). La Corte ha privado a la región de una herramienta clave para luchar contra el abuso de poder y la corrupción, una batalla que seguimos perdiendo”.
No es mala idea la propuesta de un diputado opositor, de sugerir al gobierno de Luis Arce que envíe a Evo Morales a alguna embajada para alejarlo de la política nacional.
Venezuela, dice el parlamentario. Pero puede que esto termine siendo problemático para el régimen de Nicolás Maduro, ya que Morales y su historia de 2019 son la prueba viviente de que un movimiento ciudadano lo suficientemente contundente sí puede derribar a una autocracia. Lo mismo pasaría en Cuba, y a la enésima potencia, con las protestas juveniles.
Después de los avances interesantes de las fuerzas liberales en Argentina y de la polémica llegada al poder en Chile del Partido Comunista, Uruguay será el próximo hito donde se contribuirá a inclinar el proceso político regional, antes de las cruciales elecciones presidenciales de Colombia (fines de mayo) y Brasil (octubre) de este año.
Del “chip provinciano” al “modelo cruceño agotado”. Los intelectuales orgánicos del Estado macrocéfalo siguen produciendo relatos que procuran neutralizar al contrapoder regional, que obstaculiza la reproducción plena del esquema centralista y que podría desembocar en un nuevo proyecto nacional.

