Escuela militar antiimperialista
El Presidente del Estado ha anunciado la próxima apertura de una escuela militar antiimperialista, por la cual tienen que pasar los militares para ascender de grado.
Se trata del segundo intento en este sentido de parte del Gobierno y la iniciativa, por lo que se sabe, provino de la Venezuela del fallecido mandatario Hugo Chávez. Además, con el apoyo iraní (en los tiempos del radical Mahmoud Ahmadinejad) incluso se construyó unas instalaciones para albergar a efectivos de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y a cuya inauguración arribó un dignatario iraní, pero tuvo que salir precipitadamente porque sobre él había una orden de arresto internacional por su participación en un atentado terrorista registrado en contra de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en el que murieron 85 personas, entre las cuales había algunos bolivianos.
Al margen de los programas de estudio, si se revisa la historia de los ejércitos, se podrá constatar que en la formación militar predomina la capacitación para la guerra y la forma de llenar, cuando se presentan, vacíos de poder. La ideología (pro o antimperialista) es totalmente secundaria y dependerá de las circunstancias.
Es decir, el ejército es un instrumento coercitivo del poder —cualquiera sea éste— y actúa sin mayores variaciones donde existe. Basta revisar la historia de los ejércitos del denominado socialismo real para constatar cuán fácil fue reacomodar al estamento militar a las nuevos vientos sin que más de 70 años de formación “antimperialista, socialista y popular” hayan dejado huella.
Por esto es posible creer que esta escuela militar antiimperialista será otra inversión fallida. Probablemente lo mejor sería insistir en una formación profesional idónea y en los valores de la defensa de la democracia y los derechos humanos.






















