Trajes estilizados y colores vivos son la tendencia para este Carnaval
Este 2023 es el año de los trajes de colores vivos y chillones, según adelantaron artesanos y bordadores que se encargan de vestir a los miles de bailarines que cada año son parte del Carnaval de Oruro, el Corso de Corsos en Cochabamba y otras actividades carnavaleras.
A diferencia de hace 10 años, hoy los trajes exhiben mayores detalles y un bordado mucho más trabajado. Y en el caso de las que bailan caporales, la pollera disminuyó su largo, de 35 centímetros a 30, incluso, muchas solicitan que sea de 28 centímetros.
En cuanto a las morenas, el largo de sus polleras es de 32 centímetros, pero también hay bailarinas que piden que sea de 27 centímetros
De acuerdo con Merlín Pradel Raldes, propietaria de Artesanías Dariel, la confección de un traje de morenada demora cerca de tres semanas, esto debido al diseño y al bordado. “En lo que más se tarda es en el bordado y, por ese motivo, para el Corso de Corsos, los pedidos nos llegan en abril, mientras que para Urkupiña, en diciembre”, explicó Merlín, quien desde hace 15 años se dedica a vestir a bailarines de caporales y morenadas.
Asimismo, señaló que el costo de un traje de morena oscila entre los 1.500 a 3.500 bolivianos, dependiendo de los detalles, mientras el de caporales está entre 1.200 y 1.800 bolivianos.
Merlín también destacó que este año volvieron los colores vivos. “El año pasado estaban de moda los colores pasteles y hace dos años los neones y chillones, y ahora están de vuelta los tonos vivos”, añadió.
En el caso del traje de tinku, éste es confeccionado en tres días y su costo está entre 800 a 1.500 bolivianos. “Elaborar un traje nos toma entre dos a tres días, eso por el bordado. El traje completo de las damas consta del vestido, chaleco, pañueleta, fajero y sombrero, y en el de las kalinchas, la pollera, la blusa, el fuste, el fajero, la chuspa, el aguayo y el sombrero. Y el de los varones tiene entre siete a ocho piezas el completo”, detalló Carmen Silva.
Por su parte, Ivonne Galarza, quien desde hace 30 años confecciona trajes para chinas diablas, señaló que todo el trabajo lo hacen a mano.
“En lo que se demora es en sacar modelos y diseños. Nosotros tardamos entre cuatro a cinco días en elaborar un traje completo, ya que todo lo hacemos a mano y lo que más nos retrasa es el bordado. Este año los colores solicitados son el menta, sandía y morado”, detalló.
El costo de un traje de una china diabla es 1.500 bolivianos e incluye la careta, tullma, pañueleta y botas.
Estreno de traje
La Fraternidad Caporales Mi Viejo San Simón (MVSS) es una de las fraternidades que cada carnaval estrena un traje nuevo.
Rodrigo Muñoz Condori, quien baila desde hace cerca de 20 años y es presidente de MVSS, señaló que, por disposición de la fraternidad, el cambio de traje se realiza cada año.
“A inicio de la nueva gestión, que es antes del primer convite en Oruro, por el mes octubre, se prevé el nuevo traje. Para ello, se llama a una elección de trajes, que es como una especie de licitación o concurso, en el que se muestran los mejores diseños enmarcados en la temática de la fraternidad, y luego es en una reunión de directorio se determina el color, el diseño y la temática”, explicó Muñoz.
El traje de la Fraternidad Caporales Mi Viejo San Simón, cada año, está entre 350 a 500 dólares.
Sombreros, parte de la tradición
Gualberto Vera Castellón es la tercera generación de su familia que se dedica a la fabricación de sombreros para las fraternidades y comunidades que lo siguen utilizando.
“Hago sombreros de oveja para las fraternidades que participan en el Carnaval de Oruro, en el Corso de Corsos, en el Gran Poder y otras festividades, pero también los hago para los pobladores de Raqaypampa, el norte de Potosí y otras comunidades. Hacemos toda clase de sombreros, somos la tercera generación que mantenemos viva la cultura”, sostuvo Vera Castellón.





























