Conserva Aves alcanza más de 700 mil hectáreas protegidas
La iniciativa Conserva Aves 2023-2026 concluyó su etapa de implementación en Bolivia con más de 700 mil hectáreas declaradas como áreas protegidas subnacionales y con la perspectiva de aproximarse al millón en los próximos meses. El resultado es fruto del trabajo desarrollado junto a socios clave, gobiernos municipales y comunidades indígenas y campesinas en distintos territorios del país.
“Hasta hace unos días atrás, eran un poco más de 450 mil y tantas hectáreas, y ahora tenemos la buena noticia de que esa cifra se ha elevado. El número ha cambiado muy recientemente: uno de los proyectos liderados por Faunagua en el Iténez ha concluido y está legalmente establecido. Con ello, la suma de hectáreas declaradas supera las 700 mil. Con los proyectos que todavía se van a cerrar en los meses que nos quedan, vamos a llegar casi a un millón de hectáreas”, detalló Rodrigo Soria, director de la Asociación Armonía.
La iniciativa, implementada en Bolivia por la Asociación Armonía y la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Fundesnap), fue posible gracias al aporte de American Bird Conservancy, National Audubon Society, BirdLife International, Birds Canada y la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC).
Estas organizaciones aportaron recursos para la implementación de proyectos en territorios prioritarios para la biodiversidad respaldados por 20 gobiernos locales aliados, entre municipios y el Gobierno Indígena Autónomo del Territorio Indígena Multiétnico (TIM).
En el acto de conclusión de de Conserva Aves, desarrollado bajo el lema “Territorios que abrazan la vida”, participaron Rodrigo Soria Auza, director ejecutivo de Armonía; Sergio Eguino, director ejecutivo de Fundesnap; Omar Rocha, director ejecutivo de Biota; Rodrigo Ayala, director ejecutivo de Prometa; Catalina Rivadeneira, coordinadora del Proyecto ORE; Severiano Matene, líder indígena del TIM; y autoridades locales como Denis Villarroel, presidente del Concejo Municipal de San Matías, y Félix González, alcalde de Toro Toro. También estuvieron presentes César Altamirano, director de Planificación del Sernap; Cecilia Vides, coordinadora regional de Conserva Aves para RedLAC; y Alfonso Hernández, coordinador regional de la iniciativa por parte de BirdLife International. El encuentro permitió compartir los avances alcanzados y reconocer el trabajo conjunto para fortalecer la conservación de las aves, la biodiversidad y los territorios que las sostienen.
¿Qué es Conserva Aves?
Conserva Aves es una iniciativa regional de conservación orientada a proteger a largo plazo las aves, la biodiversidad y las funciones ecosistémicas mediante la creación y consolidación de áreas protegidas subnacionales. Su meta es contribuir a la protección de al menos dos millones de hectáreas en nueve países de América Latina, con una inversión inicial de 12 millones de dólares del Bezos Earth Fund para acciones en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. En Bolivia, Armonía y Fundesnap trabajan junto a organizaciones locales, gobiernos municipales y comunidades para impulsar áreas protegidas en territorios prioritarios para aves amenazadas, endémicas y migratorias.
En el país, Conserva Aves desarrolló nueve proyectos en Beni, Potosí, La Paz, Oruro y Santa Cruz, en el marco de un proceso de selección de propuestas de acuerdo a los criterios de priorización de la Iniciativa Conserva Aves en áreas prioritarias para la conservación de aves y sus hábitats seleccionados mediante análisis de la distribución y uso de hábitat de especies prioritarias. Los proyectos buscan crear o consolidar áreas protegidas municipales, departamentales y en territorios indígenas, así como corredores ecológicos y otras figuras de conservación. El enfoque parte de que proteger los hábitats de las aves permite conservar ecosistemas completos. Además, cobra especial relevancia para las más de 80 especies migratorias que cada año atraviesan Bolivia, conectando los ecosistemas del país con rutas de migración que se extienden por todo el continente.
De la declaratoria a
la gestión sostenible
La creación legal de un área protegida es solo el primer paso para garantizar su conservación. Por ello, Conserva Aves acompañó a los proyectos en la elaboración y aprobación de planes de manejo y estrategias de sostenibilidad financiera, herramientas que permiten establecer acciones concretas, definir responsabilidades y orientar la gestión de los territorios en el largo plazo. Para Rodrigo Soria, este acompañamiento constituye una de las principales diferencias de la iniciativa frente a otros procesos de conservación.
“En muchos casos se declararon áreas protegidas y se quedaron ahí. Conserva Aves marca una diferencia en este aspecto, porque no solamente se ha empujado a cada uno de los proyectos a alcanzar la declaratoria legal de las áreas protegidas, ya sean municipales, indígenas, departamentales, etcétera, sino a la elaboración y aprobación de sus correspondientes planes de manejo y estrategias de sostenibilidad financiera, que son instrumentos muy importantes para que puedan ser operativas y que ya marcan un rumbo que cada uno de los socios locales va a seguir”, explicó Soria.
Asimismo, Soria enfatizó que el cierre de esta etapa no significa el fin del trabajo. Armonía, Fundesnap y sus aliados continúan explorando mecanismos para dar continuidad a los procesos iniciados. “Nuestros esfuerzos no acaban acá, seguimos trabajando”, afirmó.
Los resultados de Conserva Aves también se reflejan en proyectos que buscan proteger sitios estratégicos para especies amenazadas y migratorias. Uno de ellos corresponde a los lagos Poopó y Uru Uru, en Oruro, un complejo de humedales altoandinos, reconocidos como sitio Ramsar a nivel internacional, que alberga importantes concentraciones de flamencos y otras aves acuáticas. El proyecto, liderado por el Centro de Estudios en Biología Teórica y Aplicada (Biota), apunta a que este territorio sea reconocido como un área protegida de carácter nacional, con una superficie aproximada de un millón de hectáreas, según anticipó Omar Rocha, director ejecutivo de Biota
“Regularmente estos ambientes albergan a 50 mil flamencos de las tres especies. Hemos hecho un monitoreo mensual y hay un dato extraordinario: en junio de 2005 hemos llegado a contabilizar 250 mil ejemplares desde la isla de Panza. Eso significa que este sitio, este humedal, es estratégico para la conservación de aves acuáticas y, sobre todo, para las tres especies de flamencos altoandinos”, explicó.
El segundo proyecto desarrollado por Biota se encuentra en la subcentral de Cuñurani, en el municipio de Torotoro, Potosí, donde se trabaja en la creación de una reserva municipal de aproximadamente 10 mil hectáreas. El área comprende cuatro comunidades y protege el cañón de Jala Jala, identificado como un sitio clave para la Paraba frente roja, especie catalogada como en Peligro Crítico.
“Con el monitoreo que hemos hecho de un ciclo anual, un monitoreo reproductivo, se ha determinado que este sitio, esta área protegida, alberga el 12% de la población mundial de la Paraba frente roja”, señaló Rocha.






















