Juan del Granado: "La democracia es una forma de vida"
"Hoy puedo afirmar con una gran convicción que, después de 35 años, hemos pasado a la democracia como una forma de vida. La democracia ya no es para los bolivianos sólo una forma de gobierno, distinto a las formas tiránicas, autoritarias, dictatoriales, sino es una forma de vida donde tienen cabida distintas opciones y visiones desde las más conservadoras que tuvimos en la época liberal elitaria hasta las más populistas, hasta las más supuestamente transformadoras como las que estamos viviendo ahora", manifestó el líder del Movimiento Sin Miedo, Juan del Granado.
El también exalcalde de La Paz y protagonista como militante del MIR del 10 de octubre de 1982, destacó que en estos 35 años se han transitado varias etapas, hasta el actual Gobierno populista autoritario, "sin que los calificativos supongan necesariamente un juicio de valor descalificador de las etapas".
"Sin duda el mérito mayor estuvo en el propio doctor Siles Zuazo y la UDP, que con todo el impulso democrático significó al mismo tiempo un momento muy claro, muy visible de agotamiento del viejo estado del 52. El agotamiento de una fase estatal supone profundas crisis, como fue la crisis de 1984-85", señalo.
El 82 —remarcó— fue resultado de una larga acumulación democrática: de siete años de resistencia contra la dictadura desde 1971, de conciencia democrática, entre algunos que finalmente puso fin a la última etapa del largo periodo de autoritarismo dictatorial que vivió el país.
Agregó que en estos 35 años se han producido agotamientos del Estado y profundas crisis, como la del 84-85, pero en ningún momento significó el retorno a las dictaduras, sino significaron transiciones a modelos estatales distintos: después de 10 años del modelo liberal elitario vino un agotamiento, otra profunda crisis, del año 2000-2003, pero no vino la dictadura, sino un periodo muy complejo de transición que dio lugar a un nuevo modelo de Estado populista que hoy todavía encabeza Evo Morales y a devenido en autoritario, que hoy esta mostrando signos de agotamiento.
"Por eso, lo que deberíamos alentar de aquí para adelante, es un proceso de transición para la generación de otros modelos, otras formas de Estado, otras propuestas de país, pero en ningún caso retorno a Gobiernos dictatoriales, autoritarios", manifestó, al agregar que son 35 años de democracia que pese a estos agotamientos, crisis y momentos difíciles que ha vivido el país, se ha mantenido vigente, prueba de que la democracia ya se ha convertido en una forma de vida y ya no es sola una forma de gobierno.
Para el líder político, la clave que estas crisis, agotamientos y transiciones no hayan significado regresiones históricas como en el pasado son: el voto popular, el poder constituyente del soberano y la alternabilidad gubernamental.
Si nos retrotraemos a la crisis de 1984, anotó Del Granado, recordemos que Siles Zuazo renunció y dio curso a un proceso eleccionario, al margen de las razones de fondo, fue un proceso en el que ganaron las elecciones y las opciones conservadores se mantuvieron a través de elecciones en el Gobierno pasando varios momentos difíciles hasta el año 2000, cuando se agotaron y vino una nueva crisis profunda.
En los años 2000-2003, ¿cuál fue la salida a la crisis? Se dio lugar a un nuevo momento eleccionario luego de las transiciones de Carlos Mesa y Rodríguez Veltzé. Ese momento eleccionario culminó y se plasmó en un nuevo Gobierno y una nueva etapa que es la que preside Evo Morales.
"La clave fue recurrir en los momentos más álgidos de la crisis al soberano, al voto popular y la alternabilidad que genera el voto popular, el que difícilmente se equivoca; en momentos de crisis busca opciones distintas, que reciben la legitimidad a través del voto popular y tratan de encarar periodos pasos y fases estatales diferentes. Ese es el valor que tiene la democracia y que hoy 10 de octubre, todos deberíamos rescatar de manera más profunda", sostuvo.
Del Granado afirma que estamos ante un claro agotamiento del modelo del Movimiento Al Socialismo (MAS) que se ha producido a partir de vaciamientos de contenidos y al menos cinco fracturas que ha sufrido un proceso que se inició en 2006 y del que fue parte, ya como dirigente del Movimiento Sin Miedo.
La primera fractura —mencionó— es de la ética con la corrupción, la segunda es la de las libertades democráticas con el autoritarismo y la tercera es de la institucionalidad con el hegemonismo, la cuarta es económica y la quinta, con lo indígena. "El gran desafío a 35 años de vida democrática es abrir una transición para que no se produzca una crisis como la que tuvimos luego del agotamiento de la UDP, del modelo liberal elitario, que esté basada otra vez en el voto popular, en el voto soberano y la alternabilidad", sostuvo.

























