Narcos compran pasta base de Perú para evitar riesgos y ganar más
El permanente riesgo de ser detectados por la fuerza del orden, el costo de producción, además de los tiempos, son algunos factores que inciden para que la dinámica del narcotráfico en Bolivia vaya cambiando.
Según un informe de la Dirección Nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), solicitado por Los Tiempos, los narcos en Bolivia ahora optan por comprar pasta base de cocaína peruana para refirnarla en el país y luego transportarla a Brasil, Paraguay o Argentina.
Según el informe, en los últimos dos años, ha ido menguando al número de fábricas de pasta base de cocaína, lo que podría responder a tres fenómenos: “Principalmente, primero, a que ha habido un cambio importante en la dinámica de la producción de cocaína, siendo que el costo de la fabricación de la pasta base de cocaína es elevado debido a los precios de los insumos (hoja de coca, sustancias químicas) y el permanente riesgo a ser detectados y aprehendidos en su proceso”.
De acuerdo a cifras comparativas, en el primer semestre de 2017 se realizaron 5.851 operativos y en el mismo periodo de este año se realizaron 7.648.
En relación a las fábricas de pasta base de cocaína en 2017 se destruyeron 1.758, mientras que esta gestión la cifra llegó a 693. El año pasado se hallaron 17 laboratorios de cristalización y este año el número subió a 20.
Esta situación ha llevado a los narcotraficantes a la compra de cocaína de producción peruana, que tiene un costo “sustancialmente más bajo”, lo que a su vez genera mayores ingresos sobre la inversión realizada, o que los encargados de la producción de pasta base haya podido adaptarse a las dinámicas de control de la Felcn y buscan nuevos métodos para evadir estos controles. Por ejemplo, señala el informe que “la producción de pasta base se ha podido trasladar a lugares muy difíciles de acceder, o lugares que cuentan con mucha protección de quienes viven en los territorios, o que los controles y el modo en el que se realizan los operativos hayan tenido un efecto de desincentivo a la producción en un marco de costo-beneficio-riesgo”.
Agrega que el hecho de que sólo se haya encontrado una fábrica en una localidad, y no varias, no hace de esta localidad una zona de penetración”.
Narcos centinelas
Según la Felcn, los operativos que realiza la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) “muchas veces no llegan a un resultado favorable porque pudo haber protección de la gente del pueblo, filtración de información que permite a los involucrados tomar acciones o protegerse, existir una demanda específica para una cierta producción, lo cual hace que se instale una fábrica sólo de manera temporal, entre otros.
En varias ocasiones, la Felcn y autoridades del Ministerio de Gobierno también han informado que los operativos fracasan porque los narcos pagan a los pobladores o contratan centinelas para que alerten sobre la presencia de efectivos de Umopar.
En el marco de la nacionalización de la lucha contra el narcotráfico, el Gobierno ha incrementado el presupuesto destinado a las tareas de interdicción, asimismo, ha fortalecido las labores de inteligencia y de investigación de este organismo policial mediante la implementación de la Ley 913 y su reglamento, el cual define nuevos instrumentos para fortalecer la investigación criminal e inteligencia como ser la compensación económica al riesgo del informante, la figura de colaborador eficaz, entre otros.
SEPA MÁS
Los clanes familiares en el tráfico de droga
De acuerdo al informe del Ministerio de Gobierno “se ha identificado que los clanes familiares como estructura funcionan a lo largo de las diferentes etapas de la cadena de producción; sin embargo, las organizaciones criminales están vinculadas principalmente a la etapa más productiva económicamente de la cadena, la cristalización y la exportación de la droga a otros países”. En ese sentido, es en esta etapa de mayor producción económica donde se ha evidenciado los vínculos con emisarios u organizaciones internacionales.
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Felcn identificó 40 zonas implicadas en la actividad
De acuerdo al trabajo que realiza la Felcn en relación a hallazgos de fábricas de producción de pasta base en los últimos dos años, se puede observar que las áreas de incidencia en este eslabón de la cadena en la producción, es decir, lugares donde al menos se ha encontrado una fábrica de pasta base, son 27 municipios de: San Miguel, San Gabriel, Majo Pampa, 1ro de Abril, Ibuelo, Espiritu Santo (Chapare), Tacopaya, Paracti, Cristal Mayo, San Pedro, Siguni Chico, Nogalani, San Agustín, Taypiplaya, Quauchacas, Chiquihuta, Iripijro, Catuma, Luluni, Condor Puijo, Valle Sajta, Isarsama, Ivirgarzama, Villa Unión, Mampresillo, Villa Anadrade, Alto Independencia.
En cuanto a los laboratorios de cristalización de cocaína, se puede observar que, de acuerdo a datos de los últimos dos años, se ha encontrado al menos un laboratorio en seis zonas: Sahara, Ichilo, Yapacani, San Pedro, Monte Verde, Robore.
Asimismo, hay ocho municipios en Beni y en Santa Cruz que funcionan como lugares de acopio de la droga que luego será trasladada a otros países. Estos municipios son: Santa Ana de Yacuma, San Joaquín, San Ramón, San Borja, San Matías, Puerto Quijarro, Cobija, Guayaramerín.
“Es importante recordar que Bolivia se constituye mayormente en un país que es tránsito de cocaína principalmente entre Perú y Brasil, Perú y Argentina, Perú y Paraguay, Perú y Chile”, señala el informe de la Felcn.
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PUNTO DE VISTA
“Bolivia, país de tránsito”
Gabriela Reyes Rodas
Criminóloga
Bolivia se ha convertido en un país de tránsito de cocaína que se produce en Perú y circula hacia Brasil, para su exportación a mercados europeos o para su consumo interno. Si bien existen diferentes elementos que sostienen esta condición, es importante notar que el narcotráfico y la cadena de producción de cocaína se constituyen en un negocio transnacional, lo cual, en términos de rentabilidad, se refleja en un negocio que busca reducir sus costos y su riesgos en la producción y maximizar sus ganancias en la distribución y venta. Al hacer una comparación de los costos de producción de cocaína entre Bolivia y Perú, los datos de la Unodc muestran que el precio de oferta de la hoja de coca en Perú es más barata que la boliviana. El 2016, un kilo de coca peruana estaba en 3,1 dólares, mientras que el kilo de la boliviana ascendía a 8,3 dólares. Esta diferencia se da por la política de control de la producción y comercialización a los mercados internos de la coca en Bolivia.
Los datos de la Felcn muestran que el costo de la elaboración de pasta base de cocaína difiere también entre países, siendo mucho mas barato elaborar este derivado en Perú. Un kilo de pasta base peruano cuesta aproximadamente entre $us 700 y $us 800; mientras que en Bolivia, la oferta de esa misma cantidad está entre $us 1.200 y $us 1.500. Esta misma tendencia se observa en la oferta de clorhidrato de cocaína, un kilo de esta droga en Bolivia cuesta entre $us 2.000 y $us 2.500; mientras que en Perú, el costo está por los $us 1.000. De lo expuesto, se puede evidenciar que en otros países, como Perú, existen condiciones favorables a la producción y venta de coca, pasta base y clorhidrato de cocaína, que en Bolivia se encuentran controladas gracias a una efectiva política de Estado, que incluye la fiscalización sindical, lo cual permite mantener la estabilidad y evita la expansión indiscriminada de los cultivos de coca en el país.

























