Estas nuevas y misteriosas galaxias no sólo pasaron desapercibidas para el Hubble, sino incluso para los telescopios terrestres más potentes, como el Gran Telescopio de Canarias.
La clásica división entre galaxias "vivas" y galaxias "muertas" podría haber quedado obsoleta, ya que según un grupo internacional de astrofísicos no sirve para describir la verdadera diversidad de estados evolutivos que se observan en el universo.
Las galaxias "contaminan" el ambiente en el que existen, pues mientras en ellas entran elementos como el hidrógeno o el helio, lo que devuelven al cosmos es hierro y carbono, entre otras sustancias, señala una investigación que ha precisado la manera en que se produce este proceso.
Un telescopio del Observatorio Austral Europeo (ESO) ha captado imágenes de galaxias cercanas que se asemejan a coloridos fuegos artificiales cósmicos y que ayudarán a los astrónomos a descubrir qué desencadena que el gas acabe formando estrellas.
Astrónomos en el observatorio de Atacama, en el Norte de Chile, han conseguido captar por primera vez el comienzo del fin de una galaxia lejana que les permitirá replantearse cómo las galaxias dejan de dar vida a nuevas estrellas.
El astrónomo que encabeza la investigación, el español Sebastián Sánchez, contó en una entrevista con Efe que han inspeccionado con el máximo detalle la estructura de las estrellas para, en función de sus órbitas, estimar "qué probabilidad existe de que haya planetas como el nuestro, no en nuestra galaxia sino en todo el universo".