En 2019 se quemaron más de 2 millones de hectáreas de bosque chiquitano en Bolivia y se estima que el fuego mató a 5,9 millones de animales silvestres y causó gran pérdida de flora. Un estudio realizado en el área demostró que los murciélagos cumplen un rol importante para la regeneración natural del área quemada a través de la dispersión de semillas.