
DE - LIRIOS
Lúgubre es asistir a la muerte lenta de una ciudad otrora hermosa. El “valle florido” da paso a calles desnudas y sofocantes, plagadas de bodrios de cemento sin indicios de una mínima planificación urbanística y estética, y donde el espacio público, al ser rifado al mejor postor, se atesta de la más grosera y abusiva publicidad. Al alzar la vista, cada vez es más difícil solazarse con molles, ceibos o jacarandás; en su lugar, la mirada se aturde con plástica gigantografía.
Lúgubre es asistir a la muerte lenta de una ciudad otrora hermosa. El “valle florido” da paso a calles desnudas y sofocantes, plagadas de bodrios de cemento sin indicios de una mínima planificación urbanística ni estética, y donde el espacio público, al ser rifado al mejor postor, se atesta de la más grosera y abusiva publicidad. Al alzar la vista, cada vez es más difícil solazarse con molles, ceibos o jacarandás, en su lugar, la mirada se aturde con plástica gigantografía.
En América Latina, la Guerra Fría tuvo dos grandes efectos antagonistas:
Bien sabemos que la historia del Homo sapiens es una historia de guerras, iniquidades, sometimiento, abuso, y que en muchos lugares todavía está muy lejos de acabar ese albur trágico.
Como cualquier categoría de la teoría política, los modelos de Estado son construcciones teóricas neutras y abstractas que se concretizan cuando se aplican en determinada realidad social, económica, política e histórica. En palabras más simples, ni el modelo de Estado unitario ni el modelo de Estado federal son, innatamente, buenos o malos.
Esta sí que es una noticia trágica para Bolivia, el reconocimiento científico de lo que está en nuestras narices: Estamos entre los países que más deforesta en el mundo. Dolorosamente confirmado. Un reciente estudio sobre la deforestación en el mundo de Global Forest Watch arrojó los siguientes trágicos datos:
1. “El total de pérdida forestal en este país (Bolivia) fue 80% mayor que el récord anterior (en 2016) desde que Global Forest Watch comenzara a monitorear bosques en 2002”. (BBC, citando al informe).
Uno de los males históricos de Bolivia es el centralismo. Así, el modelo de Estado boliviano en gran parte de nuestro devenir fue unitario y centralista. Lo anecdótico es que en más de una ocasión hubo aprestos descentralizadores y hasta federalistas, pero no pasaron de cháchara de quienes aspiraban ocupar la silla del centralismo.
Sobre lo llovido mojado: una vez más vivimos otro aniversario de Cochabamba anegados del humo que dejó la “patriótica” pirotecnia. ¿Era necesario hacer nada más y nada menos que tremendo show de humo en la ciudad más contaminada de Bolivia?

