
VUELTA
La historia no ignorará la relevancia que tuvo el paro cívico de Santa Cruz, no sólo porque fue el más prolongado, sino porque posiblemente represente el principio de un cambio en la relación del Estado con las regiones y una nueva actitud, menos pasiva y desalentada, de la gente hacia la política.
Hay temas que podrán ser evaluados de manera más o menos inmediata, como las fechas y plazos del censo, y otros que tomarán más tiempo en madurar, pero hay una historia nueva que ha tomado impulso durante el último mes.
El presidente Arce pudo ganar la Copa del Censo en los primeros minutos, pero la perdió en los descuentos. Y todo por un pésimo planteamiento. Volcó a su equipo a la ofensiva y ordenó a sus defensas apelar al juego sucio para quebrar el esquema del adversario, sin considerar que los jugadores rivales estaban acostumbrados a la pierna fuerte.
El desenlace del paro cruceño está por verse y no tiene que ver necesariamente con la fecha del Censo Nacional de Población y Vivienda. Es más, lo probable es que el Gobierno acepte liberar a los detenidos y proyectar una ley que asegure la realización de la consulta conforme a los plazos exigidos en el último cabildo, pero ése será a lo sumo un hito más en el proceso que lleva a una redefinición de la relación del Estado con las regiones.
Santa Cruz ha dado muchas batallas durante los últimos tiempos e incluso se ha expuesto a feroces acciones represivas que, en algún momento, significaron detención y exilio para su dirigencia. Sin duda, es el departamento que más ha resistido las imposiciones de los gobiernos del Movimiento Al Socialismo y al que Bolivia le debe, en gran medida, no haberse convertido en otra Venezuela o Nicaragua.
Más que un escenario para definir una nueva fecha del censo, la reunión ampliada de la Comisión Técnica parece tener el objetivo de sólo explicar las razones por las que la consulta nacional tuvo que postergarse.
Los forenses del Gobierno acudieron a la cita para mostrar los resultados de la autopsia previa a un censo que murió por negligencia técnica.
Nunca antes quedó reflejado de manera tan clara el deterioro democrático en el país como a raíz del paro cruceño por la realización del Censo Nacional de Población y Vivienda. Cuando la democracia agoniza lo que predomina es el desacuerdo, el conflicto y, como se ha visto, la violencia.
De un tiempo a esta parte todo parece estar al revés. Las conductas que antes eran democráticas hoy son vistas como conspirativas y son golpistas los que piden decisiones de consenso. Lo que antes era de izquierda hoy se ve como de derecha y nadie sabe realmente dónde está parado.
El paro de Santa Cruz tiene la virtud de generar un efecto contagio sobre el resto del país. La rebeldía frente a cualquier tipo de imposición es una actitud que se activa esporádicamente, pero cuando se da es muy difícil para el gobierno contrarrestarla.
La oposición social, porque la partidaria es incipiente o de plano no existe, encuentra canales para expresar su posición y asumir protagonismo en la lucha por determinadas causas.
La democracia no es sólo un sistema de gobierno, sino una forma de vida. A veces nos confundimos y creemos que la democracia es sólo cuestión de los políticos y que la ciudadanía poco o nada tiene que ver con las decisiones. Tal vez por ese error es que la mayoría de los políticos son abiertamente demócratas para llegar al poder, más o menos arbitrarios cuando lo ejercen y, en algunos casos, autoritarios e intolerantes cuando tienen que irse.
Ni el más optimista calculaba que la convocatoria del cabildo cruceño iba a ser multitudinaria y menos que las conclusiones retomarían el camino de la presión para exigir, “sí o sí”, la realización del Censo Nacional de Población y Vivienda en 2023.

