
VUELTA
Algo anda mal. O lo que se conoce como las fuerzas democráticas de América Latina no tiene la menor idea de hacer política y desconoce cuál es la verdadera realidad de sus países o es que la sensación térmica digital que generan las redes sociales sobre los malestares que aquejan a la izquierda no son evidentes y los supuestos enfermos terminales gozan de muy buena salud.
Hay que dar pelea, pero hay que saber pelear y sobre todo descifrar bien cómo pelea el adversario. En política, como en cualquier otro campo, no es bueno ceder a las provocaciones.
Si el Gobierno estira al máximo la pita de las libertades democráticas y del respeto a los derechos humanos, la respuesta debería ser cautelosa, certera y rigurosamente apegada a las leyes.
Después de casi 16 años en que los discursos oficiales establecían como caprichosa referencia de refundación histórica el 22 de enero de 2006, día además que se conmemora como el empalme, también caprichoso, entre el Estado Plurinacional y una visión idílica del mundo y las culturas prehispánicas parecería que la profunda división interna que afecta al Movimiento al Socialismo ha comenzado incluso a influir sobre un cambio en la narrativa.
Los pronunciamientos de los organismos internacionales e incluso de algunas potencias mundiales a propósito de la vigencia de los derechos humanos, del debido proceso y de otras “especies en vías de extinción” ya no hacen mella en el Gobierno.
En Perú descubrieron que varios de los instigadores a la violencia en el sur y otras regiones de ese país tuvieron vínculos con el narcotráfico y estuvieron detenidos por esa razón. Algunos de estos personajes, según reportan medios de ese país, tienen causas pendientes por violencia doméstica, agresiones, robos a mano armada y otros delitos. Se trata de personas violentas que también pertenecieron o pertenecen a organizaciones sociales, movimientos campesinos y hay los que anduvieron por la vereda negra en los tiempos trágicos de Sendero Luminoso y el MRTA.
Normalmente las cosas no cambian mucho de un año para el otro, aunque abunden los deseos y la gente realice todo tipo de conjuros para atraer el bienestar, la prosperidad, la alegría e incluso el amor. Si todo dependiera del camino favorable que siguen las supersticiones, las cosas serían seguramente diferentes y no habría razón alguna para la queja o la amargura.
El asunto no es tan simple. Se detuvo al gobernador de una de las regiones más importantes del país. Es decir, a la persona elegida por voto de la gente para que se haga cargo de la gestión departamental durante cinco años y al luchador cívico que, le guste o no a alguna gente, fue uno de los principales gestores de la huida de Evo Morales tras el intento de fraude en las elecciones de 2019.
Los mexicanos fueron siempre muy respetuosos de la autodeterminación de los pueblos. Es más, uno de los principios fundamentales de su política exterior fue siempre aquello de que el respeto al derecho ajeno es la paz, frase que se atribuye a Benito Juárez, primer presidente indígena de América Latina , pero también al filósofo alemán Immanuel Kant.
No es un país como cualquier otro. En Bolivia, el Presidente quiere poner a todos en contra de una región. Acusa de separatistas y divisionistas a los líderes de oposición, solamente porque piden estudiar nuevas fórmulas de relación entre el Estado y las regiones. Por si eso fuera poco, instruye al comandante de las Fuerzas Armadas para que se lance con un discurso innecesario y amenazante en contra de enemigos fantasmales de la patria.
A qué se dedicará la diplomacia boliviana ahora que los dos temas históricamente más importantes de la agenda internacional quedaron en nada? ¿De qué hablarán éste y los futuros presidentes en sus discursos del 23 de marzo en la plaza Abaroa? ¿Seguirán los niños escuchando la misma historia en las aulas y desfilando por las calles para conmemorar las derrotas? ¿Radio Panamericana seguirá comenzando sus emisiones con el clásico Recuperemos nuestro mar? Parece que es mucho lo que tiene que cambiar hacia adelante.

