
VUELTA
Todo queda en el MAS, incluso los reclamos por políticas no adoptadas a tiempo en el pasado y por la falta de acciones actuales. En la carrera hacia el 2025 los líderes masistas saben que uno de los temas centrales será la crisis del gas.
Ya no se trata de una guerra como la que impulsó la llegada del instrumento político al poder en 2005, sino de las consecuencias de la falsa “nacionalización” del 2006 que, en su momento de “gloria”, fue el combustible político y económico temporal que les permitió gobernar en bonanza.
Los números prácticamente no se mueven y las tendencias se mantienen. De acuerdo con la más reciente encuesta de la empresa Diagnosis, el presidente Luis Arce continúa encabezando la intención de voto con el 14%, seguido de Carlos Mesa con el 13 y Evo Morales con el 10%.
La noticia de una victoria resonante para un competidor boliviano en cualquier evento deportivo internacional no es usual. Por eso, cuando ocurre, nuestra alicaída autoestima recobra fuerza. Eso pasó con el atleta Héctor Garibay que llegó primero a la meta de la Maratón de la Ciudad de México, con un tiempo récord de 2:08:23 y a varios segundos de corredores africanos que son los tradicionales ganadores de las pruebas de largo aliento en el atletismo mundial.
Hace una semana lo hicieron en Argentina y hace algunas horas en Ecuador. En el primer caso se registró una sorpresa, determinada por el hartazgo y, en el segundo, la aparente reiteración del mismo escenario de 2021, aunque con nuevos protagonistas. Los argentinos votaron desde la bronca, los ecuatorianos desde la polarización.
estoy harto de… Haga usted la lista y verá que es parecida. ¿De los políticos? ¿De la justicia corrupta? ¿De las promesas incumplidas? ¿De los servicios ineficientes? No es necesario ir muy lejos —el primer taxi tal vez— para darse cuenta de que la mayoría de la gente piensa y siente igual. Los defraudados suman millones en América Latina y la orientación imprevisible de su voto representa más de un riesgo.
Es hora de entrar en campaña y ahora el presidente Arce compara los indicadores económicos y sociales de su gestión de poco más de dos años, con los del gobierno de Evo Morales, del que por cierto formó parte precisamente como jefe del equipo económico. Pero esas son nimiedades, cuando el objetivo de fondo es mostrarse como el líder de las sumas en las duras épocas de las restas.
El presidente Luis Arce finalmente parece haber entendido que la economía del país no puede manejarse de espaldas a las necesidades y expectativas del sector privado cruceño, y que a estas alturas es muy difícil lograr que esa región acepte el chaleco de fuerza de un modelo de desarrollo con más prejuicios ideológicos que sentido práctico.
en las épocas del auge económico, cuando todo era alegría en el Movimiento al Socialismo y a Evo Morales sólo le faltaba volver a tocar los platillos de pura emoción, cuando incluso los empresarios miraban con ojos condescendientes los logros del proceso de cambio, alguien dijo que los bolivianos vivíamos sobre un inagotable mar de gas.
Los cubanos consiguieron que disminuyeran los tiros, pero no lograron una tregua definitiva. Mientras esté de por medio la candidatura del MAS o del bloque “popular” para las elecciones de 2025 continuarán los problemas entre Evo Morales y Luis Arce, independientemente de los buenos oficios desde el Caribe o desde cualquier otro punto de la órbita populista.
en las épocas del auge económico, cuando todo era alegría en el Movimiento al Socialismo y a Evo Morales sólo le faltaba volver a tocar los platillos de pura emoción, cuando incluso los empresarios miraban con ojos condescendientes los logros del proceso de cambio, alguien dijo que los bolivianos vivíamos sobre un inagotable mar de gas.

