
INTERFAZ
Luis Arce Catacora dio finalmente la instrucción política a los altos niveles del gobierno y del arcismo, que vienen siendo lo mismo, para anular, inhabilitar, eliminar políticamente a Evo Morales. La orden del nuevo mandamás, según trasciende desde su entorno, se traduce en cerrar el cerco preparado contra el caudillo en los últimos tres años, a fin de que empiece a sentir cómo el círculo se achica, presiona, asfixia y hace imposible una salida amigable a la guerra interna, salvo una capitulación.
Un nuevo frente de batalla se abrió contra el caudillo y puede frenar su reposicionamiento en la guerra de facciones oficialistas, arrebatarle la iniciativa política de conducir en lo inmediato la coyuntura partidaria y poner en riesgo su obsesiva pretensión de ser nuevamente candidato del MAS en las próximas elecciones generales en Bolivia. Es un escollo que se suma a otros obstáculos levantados por el arcismo en estos últimos tres años, unos más graves que otros, dependiendo del prisma con el que se los observe.
Coincidimos con Carlos Valverde, en el streaming (programa en directo N. del E.) periodístico Último momento del sábado 23 de marzo en que Evo Morales se encuentra debilitado, reducido al trópico cochabambino y con sus bases encogidas a las que no cedieron a las prebendas y chantajes gubernamentales. Pero, el caudillo es de esos políticos que saben aprovechar cualquier mínima oportunidad, el resquicio más delgado, para reinventarse y aparecer conduciendo la coyuntura.
No fue soplar y hacer botellas. Fueron años de estudios especializados, de búsqueda de financiamiento ante organismos de cooperación internacional, de coordinación con organizaciones no gubernamentales, de preparación técnica con la universidad Mayor de San Andrés y de socialización con los operadores privados de un servicio esencial en la ciudad de La Paz. Todo comenzó en 2001, en la primera gestión de Juan Del Granado, y coronó el 24 de febrero de 2014, en la primera gestión de Luis Revilla.
En Bolivia, gobernantes y gobernados vivimos con la sensación de parálisis, de estar enfangados por tiempo prolongado, sin saber cómo salir del pozo. No es una percepción reciente. Esto viene madurando en los últimos años, paradójicamente después de la pandemia, cuando la paralización fue global. Vivimos con la sensación de tener un presidente pasivo, un gobierno inactivo y un país detenido en medio de la crisis económica y sus derivaciones; la guerra política en el oficialismo y sus impactos, y los enormes peligros que se ciernen sobre el Estado y la democracia.
Luis Miguel, el Sol de México, el afamado cantante de origen portorriqueño, dejó frustrados a miles de fanáticos bolivianos que contaban las horas para disfrutar su show. Estaban listos para ver, escuchar y corear sus mejores canciones —baladas, boleros y verdaderos hits del pop de los 90—, muchos pensando en que tal vez sería la última oportunidad de ver al artista que vive una larga despedida de su público en el continente.
La riada del 19 de febrero de 2002 puso al descubierto cuán vulnerable era La Paz ante la naturaleza. Una inédita y feroz granizada, seguida de una torrencial lluvia, dejó alrededor de 60 muertos y una ciudad colapsada. Era, además, el corolario de años de descuido y de poner el maquillaje por delante de las prioridades.
El acuerdo de los 10 puntos entre el equipo económico del Gobierno y el empresariado boliviano para paliar la crisis cambiaria ha sido analizado abundantemente desde la perspectiva económica en estos días por expertos, empresarios, políticos y entendidos en áreas específicas, destacando positivamente varias medidas y observando algunas. En la balanza de las reacciones, la esperanza tuvo mayor peso que el escepticismo.
El retumbar de la música de las bandas en las calles, la algarabía de los comparseros en el Cambódromo y el ritmo de los conjuntos folklóricos en la avenida Cívica no dejaron escuchar los datos que anticipan una realidad económica más que preocupante para esta gestión, datos lanzados incluso antes del sábado de Corso en Santa Cruz y de peregrinación en Oruro.
Luis Arce versus Evo Morales. Ponciano Santos versus Humberto Claros. Comunidad Ciudadana versus Creemos. Varios duelos se han librado durante los 16 días de conflicto en el país que tuvieron como epicentro las carreteras bloqueadas, protesta organizada y ejecutada por el evismo contra los magistrados prorrogados y por la convocatoria a elecciones judiciales, aunque ya sabemos que el motivo de fondo fue la candidatura presidencial del MAS en 2025.

