Calatayud: La guerra del papel
Oswaldo Calatayud Criales es el ganador del XVII Premio Nacional de Novela 2015 y estará hoy a las 17:30, en el auditorio Werner Guttentag de la Feria Internacional del Libro de Cochabamba, presentando su novela “La guerra del papel”.
Esta obra, aunque su autor reconoce que fue algo inconsciente, comenzó a ser gestada el año 2009, durante la década que Bolivia vivió las guerras del Agua y del Gas, que se produjeron en la ciudad de Cochabamba y de El Alto, respectivamente.
“He caído en cuenta ahora, algo de eso ha influido para que yo, en mi mundo ficcional, planteé esta hipótesis que realmente me afecta. El agua y el gas no me afectan mucho, tanto como me afectaría no tener la materia prima para hacer lo que yo hago, que es escribir”, confiesa Oswaldo Calatayud en una entrevista hecha la tarde de ayer en el pasaje del Correo, en medio de los libros piratas y usados que allá se comercializan.
¿Qué pasaría con Oswaldo si el papel desaparece de la noche a la mañana? “Empezaría a escribir en mi cuerpo, haría lo que hace mi personaje, o escribiría sobre lo que ya se ha escrito, de eso también se habla (en mi novela), empezar a sobrescribir sobre los libros. Alguna vez me puse ese ejercicio de volver a escribir una novela ya escrita pero solo sobre encima del libro, porque creo que tengo esa pulsión manifiesta de hacer algo con mi mano y trazar algo. Creo que me daría modos para seguir escribiendo, aunque sea sobre libros que ya están por las calcas”.
Esta obra futurista, ambientada entre los años 2033 y 2036, casualmente un siglo después de la Guerra del Chaco, además de una posible crisis del papel por los daños medioambientales que ocasiona, trata también de una manera hiperbólica del aislamiento que sufre el ser humano por el uso desmedido de la tecnología.
“Nuestro cuerpo --y es otra hipótesis que planteo en la novela-- va quedando igual en desuso porque lo aislamos mucho, hacemos que se valga tanto de tecnologías que lo postramos tanto y es casi como si no existiera nuestro cuerpo”, dice Calatayud sobre la historia que narra en “La guerra del papel. Facsímiles de funebrero y cuerpos del futuro”.
El deporte, el amor, los cuerpos regordetes, la proliferación de enfermedades a “consecuencia de que dejamos muy a un lado nuestro cuerpo y el contacto físico con la otra persona”, son también temáticas que Calatayud explota en su novela ganadora de poco más de 100.000 bolivianos.
Impresión, arquitectura, diseño, fotografía y letras
Oswaldo Calatayud Criales tardó más de lo debido en aprender a leer y escribir, y considera que esa frustración y el deseo de conseguir ser un “niño normal” le permitió crear una musculatura escritural que finalmente se manifestó al ganar el Premio Nacional de Novela 2015.
Además de eso, este escritor nacido en La Paz el año 1980 como hijo de un maestro de Historia y de una maestra de Filosofía, pasó su infancia entre pilas de papeles y libros, compaginando, engrampando y moviendo la manija de una policopiadora que tenía su padre para reproducir unos exitosos textos escolares que en su momento se consumían en todo el país.
Ya bachiller se decidió por la carrera de Arquitectura y paralelamente estudió también Literatura. Actualmente trabaja como diseñador gráfico, editor de textos y también funge de arquitecto y está construyendo una biblioteca que una vez terminada también será su casa. Además, Oswaldo Calatayud también es muy afecto a la fotografía, oficio que también ejerció en cierto momento de su vida.
“Una evidencia de todas estas cosas que hago está en el libro (La guerra del papel”), que es básicamente una maqueta arquitectónica que uno puede abrir y encontrar ahí una serie de dispositivos”, dice Oswaldo Calatayud.
Su primera publicación convencional
En lo que ha escritura se refiere, Oswaldo Calatayud tiene varios libros escritos, pero todos han circulado de manera subterránea.
“Yo me he movido subterráneamente. De hecho no creía mucho en los concursos, en esa formalización de la escritura. No me banco mucho el hecho de la presentación de libros y esas cosas, de hecho yo viviría más feliz si veo mi libro fotocopiado por ahí. Entonces, he hecho bastante literatura y tengo bastantes títulos no sólo en novela, sino en poesía, en ensayos, varias cosas que las he hecho circular muy subterráneamente en cuadros”, dice.
“Tengo otros títulos que me imagino que no son conocidos porque se han manejado así, muy en cuadernos y en borradores, pero obviamente ahora los voy a sacar”, agrega.
EDICIÓN
La novela “La guerra del papel. Facsímiles de funebrero y cuerpos del futuro”, ha sido impresa por la paceña Editorial 3600 --dirigida por Marcel Ramírez-- que presenta una edición fuera de serie, con hojas sueltas, tipografía variada, recortes de página y una hoja en Braille.
Aunque desde el inicio el escrito original fue presentado de ese modo al concurso, para su impresión sufrió ciertas modificaciones propias de los rigores de una imprenta convencional.
La ventaja es que, con su experiencia en impresión, diseño y edición y la venia de 3600, Oswaldo Calatayud pudo participar en la elaboración de esta su novela premiada.
“Más bien que me tocó un editor abierto a este tipo de formatos y sacar el libro en un 90 por ciento como habría querido porque hay algunos elementos que ya no se podían hacer por cuestión de presupuesto sobre todo. Pero está casi todo lo que he pedido”, dice sobre Willy Camacho, responsable del cuidado de edición de este libro.
“He compaginado y hecho de todo y me gusta el haberlo hecho aunque eso en parte marca lo precario que es el mundo nuestro de la impresión, pero es algo que me gusta”, cuenta Oswaldo sobre lo laboriosa que resultó la impresión de esta obra.
Sobre la página en Braille, que en la novela representa el estado emocional que provoca la falta de papel y el desuso en que cae la escritura, Oswaldo cuenta que tuvo “que acudir a un no vidente para que él lo haga. Claro, había la posibilidad de hacerlo en una máquina, pero me resultaba mucho más interesante que haya una prueba tangible de alguien que haya hecho esto”.

























