Alerta ¿El planeta va rumbo a la era del deshielo?
Pequeños países isleños desaparecerán, ciudades costeras deberán ver la destrucción de sus joyas turísticas, especies de flora y fauna se extinguirán…La perspectiva de la destrucción causada por la elevación del nivel de los océanos constituye una de las mayores preocupaciones que han desatado diversas alertas científicas vertidas ya desde hace décadas, pero desdeñadas por más de un importante actor político respaldado por sus propios científicos.
Sin embargo, hace dos semanas, a ya angustiantes señales de climas radicales en el globo terrestre se sumó un nuevo informe de alerta. Esta vez proveniente de la propia Agencia Espacial de los Estados Unidos (NASA). Una grieta gigantesca fue identificada en el Glaciar Thwaites. Esta inmensa hendidura tiene 300 metros de alto y corresponde a casi 120 kilómetros cuadrados, es decir, dos veces el área de la isla de Manhattan. Al analizar este glaciar del oeste de la Antártida, la NASA encontró este preocupante síntoma que demuestra la rapidez con la que se está perdiendo hielo en los polos debido al cambio climático.
Los investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory) en Pasadena, California, señalaron que nunca esperaron encontrar una apertura de semejante tamaño: la impresionante cavidad debajo del glaciar corresponde a una pérdida de 14 mil millones de toneladas de hielo. Como agravante se estableció que esa cantidad de hielo, además, se derritió en tan sólo tres años.
Eric Rignot, de la Universidad de California, Irvine, y del Laboratorio de Propulsión a Chorro es el coautor del nuevo estudio que demuestra la presencia de esta grieta en la revista Science Advances. En entrevista para la NASA, Rignot explicó: “Hemos sospechado, durante años, que Thwaites no estaba sólidamente pegado al piso de roca que se encuentra debajo del hielo. Ahora, gracias a una nueva generación de satélites, podemos ver a detalle lo que está ocurriendo…”
En ese marco, los científicos recuerdan que entre más calor y más agua entren bajo del glaciar, más rápido éste se derretirá. Los datos de esta nueva investigación resultan particularmente preocupantes porque el Glaciar Thwaites es responsable del 4 por ciento del aumento del mar en el mundo por derretimiento de hielo. Si todo el glaciar se derritiera, los océanos del mundo aumentarían 65 centímetros. Además, si llegara a derretirse este glaciar, los glaciares vecinos empezarían a perder volumen y podrían causar un aumento adicional de 2,4 metros en el nivel del mar.
SEÑAL: LOS OSOS DEL NORTE
Eso, en el polo sur. En el norte las noticias no son mejores. Debido a los efectos de los gases de invernadero el ciclo del deshielo en el Ártico llega antes y se extiende más. “El Ártico se está calentando tan rápido que en 2050 podría quedar completamente libre de hielo en verano. ¿Cómo sobrevivirán los osos polares sin su plataforma helada de caza?”, pregunta en uno de sus reportajes recientes sobre el tema National Geographic.
Precisamente, en semanas recientes un grupo de renombrados fotógrafos visitó la región para denunciar el drama del polo norte a partir del sufrimiento de su especie animal más renombrada. La falta de alimento es el efecto del deshielo generado por el calentamiento. Y esto ya está cambiando los hábitos alimentarios de los animales, con consecuencias en toda la cadena alimentaria. En las fotos de, por ejemplo, el francés Florian Ledoux también se ve a los osos polares saltando en el hielo que cada vez se fracciona más, o flotando en pequeños bloques.
Expertos del Instituto Polar Noruego ya habían advertido hace meses un cambio significativo: los osos polares se están alimentado de delfines, dos especies que hasta hace muy poco tiempo no interactuaban. Y también señalaron que como ven complicado cazar mamíferos marinos justamente por la pérdida de las plataformas para desplazarse, están atacando huevos de patos, gansos y gaviotas.
¿CAOS CLIMÁTICO?
¿Son las alertas de la “era del deshielo”? Una tercera investigación reciente parece advertir ese extremo. Según un nuevo modelo liderado por la Universidad de Victoria en Wellington, Nueva Zelanda, en el que han participado expertos de Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, el derretimiento de los casquetes polares como consecuencia del cambio climático provocará que gran cantidad del agua del deshielo irrumpa en las corrientes oceánicas, cambie los niveles del calentamiento global y provoque un caos climático aproximadamente dentro de cuatro décadas.
Los científicos apelaron a modelos digitalizados y simulaciones extremadamente detalladas de las complejas consecuencias de la fusión de los hielos polares en el clima terrestre, con observaciones satelitales de cambios recientes en las capas de hielo. Por lo tanto, han podido predecir, según aseguran, con gran precisión y fiabilidad lo que sucederá si las políticas actuales sobre el clima no cambian.
Según las simulaciones, el aumento más rápido del nivel del mar se producirá entre 2065 y 2075. La fusión de las capas de hielo alterará la temperatura del agua y los patrones de circulación del océano, lo que afectará a la temperatura del aire y creará un circuito de retroalimentación complejo que involucra hielo, océanos y aire.
“El nivel del agua no se elevará como una bañera”, explica una de las autoras de esta investigación, Natalia Gómez, en un comunicado. “En algunas partes del mundo, como en las islas del Pacífico, el aumento será significativo, mientras que cerca de las capas de hielo, el nivel del mar bajará”.
Sin embargo, según los cálculos del estudio danés, el impacto de la fusión de las capas de hielo va más allá del nivel del mar. Al entrar en los océanos, como en el Atlántico norte, el agua de fusión más caliente tendrá el efecto de debilitar las grandes corrientes oceánicas. Este será el caso de la Corriente del Golfo, que desplaza una gran masa de agua cálida procedente del golfo de México hacia el Atlántico Norte. Esto también implicará el agravamiento de los huracanes y tormentas tropicales en esta región, donde cada medio año se incuban estos feroces temporales.
Se prevé que esta situación provocará temperaturas del aire más cálidas en el Ártico, el este de Canadá y en América Central, y temperaturas más frías en el noroeste de Europa al otro lado del Atlántico, creando así un “caos climático”.
“Ya estamos viendo un aumento en el nivel del mar debido al derretimiento de las capas de hielo, y este aumento en el agua también se ha acelerado en los últimos años. Nuestros datos indican que esta tendencia continuará en cierta medida incluso si el clima de la Tierra se estabiliza. También muestran que si reducimos las emisiones significativamente, podremos limitar el impacto”, señala el director de la investigación, Nick Golledge.
El investigador sentenció: “Si las políticas del Gobierno global no cambian, veremos un calentamiento de 3ºC o 4ºCcon respecto a las temperaturas preindustriales y una gran cantidad de agua de deshielo de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida fluirá hacia todos los océanos. De acuerdo con nuestros modelos, este agua de fusión interrumpirá en gran medida las corrientes oceánicas y cambiará los niveles de calentamiento global”.




















