Combatir el resfriado, el desafío del invierno
OMS, agencias, Redacción OH!
En invierno es casi inevitable resfriarse, y no solo una vez, sino hasta en dos o tres ocasiones, recuerda la Organización Mundial de la Salud. Con el objetivo de evitar la enfermedad con mayor prevalencia del mundo, el Centro del Resfriado Común de la Universidad de Cardiff ha desarrollado una serie de pautas para evitar caer en las redes de este tipo de virus.
Aunque, advierten, “sólo un ermitaño podría evitar estas enfermedades” que se transmiten principalmente a través del contacto directo, por lo que resulta muy difícil aislarse completamente de cualquier posibilidad de contagio.
- Lavarse las manos:los resfriados y la gripe se contagian por contacto directo. Lavarse bien las manos significa frotarlas bien, con jabón, al menos durante 20 segundos.
Puede ser aburrido, pero marca la diferencia. Un célebre experimento realizado por la Marina de Estados Unidos puso de manifiesto que después de obligar a los soldados a lavarse las manos cinco veces al día se había conseguido reducir la incidencia del resfriado en nada menos que un 45%.
- Evitar el estrés: un hombre estresado es la víctima perfecta de las bacterias del resfriado. Cuando estamos más nerviosos de lo habitual, nuestro sistema inmunológico comienza a debilitarse y la producción de interleucinas (proteínas pequeñas que actúan como mensajes químicos en el cuerpo, son parte de tu sistema inmunitario) comienza a descender. Un estudio de Proceedings of the National Academy of Sciences señala que el estrés crónico provoca que el resfriado sea más fuerte y más difícil de curar.
“Los síntomas de un resfriado no están causados por un virus, sino por la respuesta inflamatoria a la infección”, recordaba Sheldon Cohen, responsable de dicha investigación.
- Descanso: descansar es lo más importante para asegurarse de que el sistema inmunológico esté fuerte y saludable. El tiempo de sueño es muy importante: los expertos recomiendan que los adultos deben descansar entre siete y ocho horas al día.
¿Por qué son frecuentes?
Los resfriados frecuentes suponen un problema ciertamente pesado para muchas personas. De hecho, acaban por afectar a nuestras rutinas diarias pues, por ejemplo, representan uno de los mayores motivos de ausencia del trabajo.
Conocer las causas de esta que es una de las enfermedades más comunes que sufrimos puede ayudarnos a prevenir el contagio y enfrentarla mejor cuando la padecemos.
Contagiosos
Decimos que estos resfriados son frecuentes no solo porque los podemos observar en numerosas personas de nuestro círculo de relaciones, sin ir más lejos. También consideramos que la frecuencia se hace notar en la cantidad de veces que una misma persona puede tener la enfermedad durante el año . Y, sobre todo, en las estaciones de otoño e invierno, que son las más propicias para coger un buen resfriado.
En primer lugar, es necesario recordar que un resfriado es una infección de las vías respiratorias superiores originada por el contagio de un virus. Y es evidente que los resfriados se contagian con mucha facilidad , lo que explica la frecuencia con la que los padecemos.
Esta relativa facilidad de contagio se debe a que l as vías principales por las que este sucede son la aérea y el contacto físico. Es muy habitual que el contagio ocurra por la inhalación de las minúsculas gotas en suspensión que contienen el virus y se expanden por el aire cuando una persona que estaba cerca estornuda.
También puede pasar lo mismo por estar cerca de una persona que, simplemente, está hablando. Y, en ningún caso se descarta el contagio por contacto físico. Se puede entrar en contacto con las partículas del virus cuando, por ejemplo, se toca un pañuelo o el pomo de una puerta que antes hayan estado en manos de alguien resfriado. En este sentido, más claro aún es el caso de estrechar la mano de otra persona.
Otro factor que debe valorarse para tomar precauciones adicionales es que los enfermos pueden contagiar en los dos o tres primeros días de tener la infección. Más o menos en el mismo tiempo, o incluso hasta una semana después, el contagiado comienza a sentir los síntomas del resfriado .
Las cuatro fases del resfriado
La primera es la de incubación del microorganismo patógeno y dura entre tres días y una semana.
La siguiente se caracteriza por los dolores musculares y una debilidad general y se extiende durante un día o dos.
El cuadro clínico característico posterior ( congestión, dolor de cabeza, fiebre, etc.) se alarga entre tres y cinco días más.
Por último , llega la resolución , pues se vuelve olverás a respirar con normalidad, salvo que no haya mejoría y el enfermo contraiga otra infección más fuerte, como sinusitis o neumonía.





















