El retorno de Torcuato Descoubert del Rocha-Turbio
Después de varios años de ausencia Torcuato Descoubert , retorna a la tierra del valle andino , como dice “a morir como los elefantes en el lugar donde nació”. Su llegada fue precipitada por los acontecimientos en Europa, los atentados terroristas en París, y el estado casi de guerra que vivió en Bruselas, donde residía en una hermosa “maison” en la campiña de Bélgica, heredada de su padre franco-valón; su anciana madre lo espera en la casona del centro antiguo de la ciudad. La casa de los “del Rocha-Turbio”, un patrimonio colonial local.
En la familia materna Torcuato hubo hombres ilustres, cultos literatos como don Nataniel Aguirre, José María Santibáñez, Félix del Granado Tardío, Daniel Salamanca, Benjamín Blanco Unzueta, y contemporáneos escritores como Edmundo Paz-Soldán y Ramón Rocha. La vena literaria corre por su sangre mestiza. Su hablar es culto y parsimonioso, con el acento mezcla de cochala y francés, que arrastra las “egges”, que nunca pudo pronunciar y que es motivo, hasta ahora, de la risa de los sobrinos; que le dicen el “tío Toggcuato”.
En una reciente recepción social se encontró con sus amigos: Fernando de la Reza, nieto del mejor amigo de su abuelo Víctor y con Mauricio García Linera y Pérez de Calatrava ; casado con una sobina nieta. Esto demuestra que Cochabamba sigue siendo un pañuelo, por lo menos en ciertos círculos sociales. Ambos amigos lo instan ( ad instam manuscriptum) a escribir nuevamente su columna semanal en “Los Tiempos”, como lo hacía antes de su viaje a Europa .
Torcuato se toma unos días para pensar y luego toma contacto con otra sobrina nieta por el lado de los propietarios de las otrora fincas familiares en Colomi-Aguirre: María Renée Canelas de de la Reza, que gentilmente le ofrece un espacio en la revista dominical OH! Así es como Torcuato vuelve a las andanzas literarias con sus comentarios sabrosos .
COMO HA CAMBIADO ESTE CUENTO…..!¡
Giomar Medina de Rivero, más conocida como la “marquesa de Puntiti”, le contó una versión nueva del cuento infantil “la caperucita roja”, en la que la niña ya no es una niña inocente sino una avezada maltoncita que recibe al señor lobo en provocativa tenida, que lo hace exclamar: “c…., cómo ha cambiado este cuento”. QUE ES LO MISMO QUE EXCLAMA ASOMBRADO TORCUATO AL RETORNAR A LA LLAJTA….. cómo ha cambiado este cuento!.
Ya no reconoce a nadie en la calle, por todas las veredas comercio informal, agresividad y mal humor en todos los que lo topan, pues de eso se trata de andar a topones, las bocinas atronando inmisericordemente, la plaza principal un desastre peligroso, los nuevos viaductos cayéndose, en fin….qué es lo que aquí ha sucedido?, se pregunta azorado. Esto parece ser el resultado de un cataclismo social y económico; se ve mucha plata malgastada en obras y edificios de dudoso gusto y poco de cultura y sobriedad. Exclama indignado. ¿Qué han hecho con Cochabamba..?. Antes plácida y con el mejor clima; hoy un caos y un horno….
Y para qué hablar de la GENERALIZADA mala educación rayana en la grosería de sus actuales neo-habitantes: insultos a los mayores, irrespeto al peatón, la ciudad un gran basurero al que todos contribuyen, mendigos por todos lados, cleferos a vista de todos, policías prepotentes, partidarios de la re-re-re-elección que agreden e insultan al que no acepta su propaganda . Esto es terrible, exclama….cómo se va a salir de esto? Y en cuántas generaciones…
Torcuato se sienta a tomar un café en un pequeño local de la calle Nataniel Aguirre, a pasos del desastre central. Allí, por fin, encuentra personas amables y educadas, que le ofecen un exquisito café expreso y un delicioso chocolate y todo por 15 Bs. “Manjar de Oro”, le devuelve la confianza en que, también, hay cambios buenos y que le recuerdan la hermosa villa colonial, la plácida aldea en la que vivió de niño y jovencito, y que hoy es un recuerdo del pasado, pasado y pisado.
Torcuato decide que estará cada semana haciendo su comentario para las inmensas minorías que lo han de leer, si es que leen todavía. OH!, ya no es posible comprar el periódico…?.
Hasta pronto.





















