Luego de la embolia que sufrió en la cárcel de Chonchocoro, el dirigente cocaleros César Apaza sólo puede balbucear y tiene paralizado el cuerpo. Su abogada, Evelyn Cossío, alerta que tendrá secuelas irreversibles, por lo cual pedirá que se revoque su detención preventiva.
Vencieron a la Covid-19, pero las secuelas aún persisten y crece el temor a una reinfección, porque nuevamente están en primera línea haciéndole frente a esta segunda ola de contagios. Médicos cuentan cómo pasaron la enfermedad y aseguran que actualmente padecen dolores de cabeza, de espalda, neumonía, diabetes y otras patologías.