Juan Bustillo, el artista de la chatarra, trae 5 obras
“Malón” es el nombre de la muestra que trajo a la ciudad el artista yungueño Juan Bustillo, quien la noche del domingo llegó desde Santa Cruz, donde vive, trayendo esculturas de gran tamaño hechas en material reciclado de aluminio, acero y bronce que espera poder exhibir en la ciudad durante las próximas dos semanas, una vez que la empresa que lo auspicia obtenga el permiso de la Alcaldía.
Las esculturas representan toros de diferente tamaño y con temáticas variadas, como “Mata hambre”, un toro de ollas viejas soldadas que pesa aproximadamente una tonelada y que lleva escritos todos los platillos que se preparan con carne de res; también está “Toro bochi rugiente” un juego de palabras con toborochi porque la escultura de acero reciclado lleva una especie de púas, como ese árbol; otro toro, hecho de candados, grifos y llaves reciclados, tiene encima partes del cuerpo femenino y rostros que emergen en el lomo del animal, fue hecho en homenaje a las mujeres benianas que montan toros, y también está la escultura “El rapto de Europa”, en alusión al mito griego que dice que Zeus se convirtió en toro para robarse a la princesa fenicia Europa.
Bustillo, explica que “Malón” es una estrategia militar que tenían los indígenas argentinos, sobre todo los del sur, para robar vacas y mujeres, en represalia contra los blancos que les robaban sus tierras.
“Es la fuerza de una actividad, pero también hace alusión a los toros que han estado presentes en la historia de la humanidad, en la guerra y en la paz, y que nos alimentan”, dice.
Las esculturas solo son parte de la muestra, que además está compuesta por otras 20 piezas, la más pequeña mide 8 centímetros, y serán expuestas solamente en La Paz, en el Museo Nacional de Arte, el mes próximo.
Hasta hace poco y durante cuatro meses, “Malón” estuvo en exposición en la plaza 24 de Septiembre, en Santa Cruz, donde tuvo mucho éxito. Bustillo cuenta que trabajó dos años para preparar la muestra y que entre sus técnicas está la soldadura eléctrica y la fundición de bronce a la cera perdida, todo con materiales reciclados. “Lo que para otros es basura, para mí es arte”, señala.
El escultor
Bustillo es un yungueño “adoptado” por Santa Cruz, donde vive hace 32 años, 29 de ellos dedicados a la escultura. Cuenta que en los últimos años se ha dedicado casi exclusivamente a trabajar con fundidos de bronce. “Trabajé durante 20 años en madera y luego pasé a los metales. Estudié madera en Santa Cruz, piedra en La Paz y bronce en Japón”, detalla.
Sobre el trabajo en bronce fundido, apunta que es una técnica muy poco difundida en Bolivia, es por eso que también dedica parte de su tiempo a formar artistas jóvenes en Santa Cruz, en cuyo taller enseña a jóvenes de Cochabamba, La Paz, Santa Cruz, Potosí y Tarija.























