¿Por qué?
El reciente 7 de julio, Jovenel Moïse fue asesinado en la residencia presidencial que habitaba desde 2016. El crimen sigue suspendido en el misterio debido a las informaciones contradictorias que circulan acerca del hecho. Quisimos dejar pasar unos días antes de volver a narrar el magnicidio. Pese a ello, aún cuesta entender. Acá solo un par de apuntes:
1.- Haití es un país hiperperiférico. Muy pocos centros de poder se fijan en su devenir angustiante. Naciones Unidas retiró sus tropas hace cuatro años dejando una estela de escándalos a su paso. La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití no logró sus metas a pesar de tantos años (2004-2017) de permanencia en la isla.
2.- Moïse ganó con dificultades en las urnas en una rocambolesca sucesión de dos primeras vueltas (el balotaje que correspondía a la primera elección se canceló y se convocó a nuevos comicios). Era un presidente resistido al que se acusaba de ser un títere del anterior.
3.- El asesinado presidente era un empresario bananero. Su empresa agrícola emplea a tres mil personas. Antes de ser candidato, era escasamente conocido.
4.- Los que lo quieren aseguran que se entregó por entero a la función. Su objetivo era cambiar la Constitución, electrificar el país y concentrarlo en la producción agrícola. Los que lo odiaban afirman que buscaba perpetuarse en el poder, recuerdan que cerró el Parlamento, extendió su mandato y que se enriqueció con los fondos aportados por Venezuela (Petrocaribe).
5.- Ya desde el tiempo de Chávez, Haití pasó a ser una economía subsidiaria de Venezuela. Ello explica su voto en la OEA. Moïse no era muy cercano a Maduro y había cierta distancia con él. Sin embargo, desde que el gobierno de Caracas se retiró de la OEA, Haití también dejó de interesarle.
6.- Una parte de la izquierda latinoamericana sostiene que Moïse fue asesinado por la derecha. Para ello exhibe el hecho de que exoficiales del ejército de Colombia están acusados de asesinato del Presidente. Las investigaciones hasta ahora son opacas. Los colombianos fueron contratados por una empresa en Miami (CTU) para supuestamente dar protección a gente rica en Haití. Luego les habrían cambiado las órdenes. Lo más extraño del caso es que los exmilitares colombianos ingresaron legalmente al país, eran claramente identificables y nunca trataron de huir. Incluso se afirma que en realidad fueron a proteger a Moïse. Ni un solo guardia presidencial está muerto o herido.
7.- Otro dato desconcertante es que hayan asesinado a Moïse a solo dos meses de las elecciones en las que él no participaba. Su muerte no parece beneficiar a nadie en específico.
8.- La incomprensión de tantos datos antagónicos profundiza el aislamiento del primer país de América Latina que se sacudió de las cadenas de la esclavitud y el colonialismo.
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