Erwin Chávez
Es decepcionante que un funcionario demuestre que no tiene sensibilidad ante un hecho que es luctuoso para la colectividad boliviana, a la cual debe servir, como la muerte de Erwin Chávez, quien es la primera víctima de la brutal represión de la Policía en Santa Cruz, que protesta por el secuestro y posterior detención preventiva -donde están recluidos los reos rematados más peligrosos del país- del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.
El vocero Jorge Richter ha afirmado que, mediante sus movilizaciones por la libertad del Gobernador cruceño, en realidad los manifestantes están buscando muertos y que, desde su punto de vista, la indignación por Erwin Chávez no es la misma que por los que murieron en Senkata y Sacaba en 2019. Es más insensible aun, si esto fuera posible, un oscuro funcionario del Ministerio de Gobierno, el viceministro de Seguridad Ciudadana, Roberto Ríos, quien ha salido a la palestra para “hacer notar” que Erwin Chávez murió a causa de un paro cardíaco.
El 1 de enero Erwin Sánchez, que era natural de Portachuelo, volvía a su casa después de depositar unas encomiendas; según relatan sus familiares, el retorno a su domicilio se complicó cuando se vio en medio de la batahola del Cristo Redentor, en el caos de las gasificaciones y los petardos, del cual emergieron dos policías en motocicletas: serían los emisarios de su muerte, porque después de que, por su lado, pasó un grupo de personas que fugaban de la cruda represión recibió un proyectil de gas lacrimógeno que le impactó en el rostro, específicamente en el ojo derecho, que lo perdió, como certificaron los médicos que lo atendieron en un centro de emergencia, donde posteriormente le practicaron una cirugía maxilofacial porque su paladar se había quebrado debido al impacto del proyectil. “En la primera cirugía los médicos le encontraron pólvora en el ojo afectado”, relató su mujer. El resto es una pelea desigual que perdió ante la muerte.
Richter quiere establecer que en este país las muertes de bolivianos no tienen el mismo valor, pero se equivoca, porque ve los hechos con la lente de la política, pero no tiene la suficiente humanidad como para comprender que la pérdida de un boliviano, que no debería darse nunca, es igual de dolorosa y que no tiene posible resarcimiento, porque es un hecho incontestable y absoluto.
A Ríos: señor Viceministro, a usted le falla la lógica. Si tuviera usted la capacidad racional de encadenar los hechos, descubriría que el paro cardíaco de Chávez se originó en el impacto de la granada de gas que recibió en el rostro y que convocó a su muerte. Usted no es un servidor público: su actuación es vergonzosa.


















