Cayó Marset, pero su grupo busca rearticularse
La aprehensión, extradición y posterior juicio en Estados Unidos (EEUU) del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, capturado en Bolivia, parece no afectar a su organización criminal que opera en el país y que está generando una ola de asesinatos entre los integrantes de la banda.
Voceros del propio Gobierno y analistas coinciden en afirmar en que la serie de crímenes ocurridos en las últimas semanas están relacionadas con una “reestructuración” en la organización de Marset y con la pugna por el liderazgo de la banda.
El piloto de rally, José Pedro Rojas Velasco fue uno de las últimas víctimas del sicariato. Conocido como “Pepa”, fue ejecutado con seis disparos por un colombiano, en Santa Cruz, el pasado 26 de abril.
De “Pepa” dijo la Policía que aspiraba a suceder en el mando al propio Marset, y ese fue el motivo de su asesinato.
Según Gabriela Reyes, criminóloga y especialista e temas de seguridad, si bien Marset está aprehendido y a la espera de su juicio en Estados Unidos, en Bolivia no se ha desmantelado toda la estructura criminal montada por su organización.
“Los testaferros siguen libres y, por tanto, siguen operando y hay una disputa sobre quién va a ocupar el lugar de Marset, al menos de manera temporal”, asegura Reyes.
Los débiles
La analista también señala que la Policía solo se dedicó a atrapar “a los eslabones más débiles” y no a aquellos que están en niveles superiores del grupo, y estos “están tomando decisiones sobre quién va a liderar la organización”.
La criminóloga anota que además están ocurriendo disputas territoriales en las organizaciones del crimen organizado, que suelen darse cuando hay un cambio de mando, según la experta.
Para Reyes, esta violencia selectiva incluye “incluso el asesinato del magistrado Victor Hugo Claure y no descartaría que tiene que ver con estas organizaciones del crimen organizado.
“Hay elementos para sostener que detrás de los problemas de tierras en Santa Cruz está el grupo criminal brasileño PCC”, sostiene Reyes.
Pugnas internas
Por su parte, el comandante Nacional de la Policía, Mirko Sokol, también admite que el grupo del narcotraficante uruguayo no está desarticulado.
“Si bien en un momento Sebastián Marset manejaba todo este negocio dentro del país, al ser capturado, ha generado un vacío y es por eso que hay algunas personas del mismo entorno que manejaba Marset, que quieren asumir ese ese rol y también de otras organizaciones que estuvieron operando en nuestro país”, señaló Sokol .
Sobre a intención de la Policía de esperar que la información de Marset llegue de Estados Unidos, Reyes dice que es una forma de eludir una responsabilidad que tiene la Justicia y la Policía.
“¿Acaso ellos no saben cómo operaba Marset? Incluso sabían que el piloto recientemente asesinado era parte de la estructura de Marset, estaba en el tercer anillo en la estructura del uruguayo. Entonces ¿para qué está la Policía y la justicia en Bolivia si se va a esperar la información que de EEUU?”, se pregunta Reyes.
En tanto, sobre las iniciativas del Gobierno de coordinar con otras instituciones y elaborar un plan para combatir el sicariato, el abogado penalista, Eusebio Vera, dijo que todo lo lo que contribuye a la seguridad de la ciudadanía es bienvenido.
“Pero también hay que tomar en cuenta que no sea simplemente un globo de ensayo, lo que nosotros los bolivianos necesitamos es eficiencia, que estos grupos policiales cumplan con su función”, asegura Vera.
Según Reyes, la dificultad para desarticular bandas delincuenciales organizadas no está en la Policía, porque el que inicia las investigaciones es el Ministerio Público.
“Si bien se aprehende y detiene a sospechosos, la justicia los libera casi inmediatamente. La justicia no acompaña”, finaliza Reyes.






















