Policía cumple 200 años con avances, pero sin su transformación plena
La Policía Boliviana cumplió la semana pasada 200 años de creación en medio de elogios por el papel que desempeñó en los más de 50 días de conflicto. Sin embargo, siguen pendientes varios tema relacionados con su reestructuración, modernización, presupuesto, mejora salarial y depuración dentro la institución verde olivo.
A lo largo de su historia, y en especial en este primer cuarto de siglo, la Policía ha sido objeto de varios planes, especialmente para combatir la corrupción de una parte de su personal; sin embargo, hasta el momento esos proyectos sólo se consolidaron parcialmente.
La Policía Boliviana es la principal fuerza de seguridad del Estado. Fue creada el 24 de junio de 1826 mediante una ley reglamentaria dictada por el Mariscal Antonio José de Sucre. Tiene la misión de la defensa de la sociedad y la conservación del orden público, mediante el cumplimiento de las leyes en el territorio nacional.
La semana pasada la “institución verde olivo” celebró su bicentenario tras salir de casi dos meses de conflicto en el que jugó un papel fundamental en la preservación del orden público.
El presidente del Estado, Rodrigo Paz, destacó en los actos de aniversario del pasado 24 de junio, la vocación de servicio al país de la Policía. “De forma planificada logran (los policías) poner en orden a la patria sin generar sufrimiento, sino estableciendo una conducta impecable”, destacó el jefe de Estado.
El comandante de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, añadió en esa ocasión que los miembros de esta institución “merecen un homenaje, un aplauso y reconocimiento por el trabajo que están realizando en este momento”.
En tanto, el vicepresidente Edmand Lara anunció que presentará el proyecto de Ley de Revalorización Salarial Integral, Reconocimiento Académico y Dignificación Laboral y Jubilatoria, en favor de los efectivos policiales.
Al margen de los elogios y de los avances en la Policía Boliviana, al menos ocho planes para su reestructuración desde 1999 no lograron transformar a la institución.
Varios planes
Durante el segundo mandato de Hugo Banzer Suárez y la gestión de Jorge Quiroga (1999-2003) se promovieron medidas de modernización administrativa y profesionalización policial con el objetivo de mejorar la formación académica, introducir sistemas de evaluación de desempeño, fortalecer las inspectorías internas y desarrollar mecanismos de transparencia. No obstante, los cambios se limitaron principalmente al plano normativo y administrativo, sin modificar la estructura de mando ni el sistema de ascensos.
Crisis de 2003
Tras la crisis política de octubre de 2003 y el deterioro de la imagen institucional de la Policía, el gobierno de Carlos Mesa Gisbert abrió un debate sobre una reforma integral. Entre las propuestas figuraban despolitizar la institución, crear mecanismos externos de control ciudadano, revisar el sistema disciplinario y mejorar salarios y condiciones laborales. La crisis política que desembocó en la renuncia de Mesa impidió avanzar en la implementación.
Cambios con Evo
Con la llegada al poder de Evo Morales Ayma se impulsó el modelo de Policía Comunitaria(2006-2010)
El planteamiento buscaba acercar a los efectivos a las juntas vecinales, reducir prácticas extorsivas, generar mayor confianza ciudadana y reorientar doctrinas de seguridad.
Sin embargo, el modelo quedó circunscrito a experiencias piloto y no produjo modificaciones estructurales en la cultura organizacional policial.
Protesta en 2012
El motín policial de junio de 2012 marcó otro punto de inflexión y los propios uniformados reclamaron en esa ocasión incremento salarial, eliminación de privilegios jerárquicos, reforma disciplinaria y mejores mecanismos de ascenso.
El gobierno respondió con medidas parciales, pero no se produjo una reestructuración institucional integral.
Tras el denominado caso de la red de extorsión (2012-2014) que involucró a funcionarios estatales y policías, surgieron nuevas propuestas orientadas para fortalecer la inspectoría general, crear unidades anticorrupción, mejorar los controles patrimoniales y sistematizar denuncias ciudadanas. Los avances fueron limitados debido a la persistencia de mecanismos corporativos de protección interna.
Crisis de 2019
La actuación policial durante la crisis de 2019 volvió a colocar sobre la mesa la discusión sobre una reforma profunda y se planteó revisar la doctrina institucional, redefinir la dependencia política respecto al Ministerio de Gobierno, fortalecer la carrera policial basada en méritos y crear órganos independientes de supervisión.
Las iniciativas no llegaron a convertirse en una política pública de largo plazo.
Intención de Arce
En 2022, luego de varios escándalos relacionados con narcotráfico y corrupción, el entonces ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, anunció un proceso de reestructuración interna que incluía rotación de mandos, procesos disciplinarios, revisión de unidades especializadas y medidas de transparencia institucional.
Sin embargo la Policía había desarrollado una capacidad corporativa que dificulta cualquier reforma sin un fuerte respaldo político.
Era Rodrigo Paz
Finalmente, en febrero de 2026 el Comando General presentó un nuevo Plan de Modernización de la Policía Boliviana, coincidiendo con el bicentenario institucional con cinco ejes: Digitalización de procesos, reestructuración de áreas investigativas, modernización tecnológica, medidas específicas frente a hechos de concusión y recuperación de la confianza ciudadana.
También este año se puso en marcha un Sistema Informático de Gestión de Denuncias por presuntos hechos de corrupción.
Corrupción policial
Un aspecto que daña y afecta negativamente a la Policía Boliviana desde hace varias décadas es el fenómeno de la corrupción interna.
En los últimos meses varios policías han estado involucrados en hechos delictivos principalmente relacionados con el narcotráfico.
Uno de estos casos es el denominado narcomaletas y al menos existen dos efectivos acusados de, supuestamente, ocultar información.
Otro hecho que involucró a policías es la desaparición, robo o presunta sustitución de 120 kilos de droga que estaban bajo custodia policial.Un caso recurrente denominado “volteo de droga”. El caso aún continúa en proceso de investigación en la justicia ordinaria.
























