Sin rostro y en silencio: el documental que refleja la trata y tráfico de personas en Bolivia
Concluyó el rodaje del documental Sin rostro y en silencio, que pone el foco en las desapariciones y en los delitos de trata y tráfico de personas en Bolivia. La película fue producida entre 2023 y 2026 con la dirección del cineasta Okie Cárdenas. Es una coproducción entre Cinecéfiro, Rosevalley Productions, Amadora Cine y la Asociación de Apoyo a Familiares Víctimas de Trata y Tráfico de Personas (ASAFAVITTP).
Cárdenas comentó que Sin rostro y en silencio se acerca a una realidad que suele aparecer en los medios convertida en cifras, denuncias o fotografías de personas desaparecidas, pero que detrás de cada caso deja una historia familiar y una ausencia que permanece.
La película ingresa ahora en una nueva etapa. Consumado el rodaje, la producción empieza a preparar la circulación de la película en espacios alternativos, además de proyecciones acompañadas de conferencias y encuentros en colegios y universidades.
Para Cárdenas, el designio de la película no acaba en revelar una realidad.
“Lo que buscamos va más allá de la reflexión. Queremos que la película provoque acción. Que las autoridades asuman su responsabilidad, pero también que la población conozca el problema, identifique situaciones de riesgo y sepa que puede hacer algo”, afirmó.
Por su parte, el productor ejecutivo Enrique Rosenthal considera que uno de los desafíos del documental es evadir que el público se quede únicamente con la conmoción y el impacto que generan los testimonios.
“No queremos mostrar solamente el lado sensible de esta problemática. Queremos trabajar sobre la prevención. El documental tiene que servir para que una persona pueda reconocer una situación de peligro y para que una familia tenga más opciones de reacción frente a este delito”, sostuvo.
Para Rita Hurtado, directora de ASAFAVITTP, haber llevado esta problemática a la pantalla gigante tiene un significado particular para las familias que aún buscan a sus seres queridos.
“Para las familias que han perdido a alguien, esta película significa que sus historias no han quedado en el olvido. Queremos que sus voces sean escuchadas y que esta producción sirva para que otras familias no tengan que atravesar el mismo dolor. Si conseguimos que una persona esté más alerta, que alguien reconozca una situación de riesgo o que una desaparición pueda evitarse, entonces todo este esfuerzo habrá tenido sentido”, indicó,
Entre tanto, el productor y compositor Edward Rosenthal discurre que el filme puede formar parte de una política permanente de prevención si se logra que estos contenidos lleguen a las nuevas generaciones.
“Tenemos que dejar de hablar de la prevención solamente cuando desaparece una persona. La prevención debería comenzar mucho antes. Sería importante que estos temas puedan formar parte de la currícula oficial de escuelas y colegios, con materiales adecuados para cada edad: películas, música, revistas, y otros contenidos que permitan a los niños y jóvenes conocer los riesgos de la trata y el tráfico de personas. La prevención también se construye desde la cultura”, comentó.
Para la productora Carla Rivera esta fase del proyecto tendrá especial trascendencia.
“Esta película puede convertirse en una herramienta fundamental para llegar a la población. Queremos empezar por los colegios y las universidades, porque la prevención también significa acercarse y hablar con los jóvenes, generar preguntas y entregar información antes de que una situación de riesgo se convierta en una tragedia”, aseguró.
El documental tendrá un recorrido teniendo como objetivo principal ir más allá de las salas de cine. En ese sentido, la producción prepara una estrategia de circulación que contempla espacios culturales, instituciones educativas y encuentros públicos en los que la proyección pueda abrir una conversación sobre desapariciones, trata, tráfico, prevención y el papel que corresponde a la sociedad y a las instituciones.
El rodaje, desarrollado durante tres años, permitió al equipo acercarse a diferentes historias relacionadas con desapariciones y trata y tráfico de personas. El documental busca preservar esas voces y trasladarlas a la pantalla que no funcione únicamente como espacio de denuncia, sino también como punto de encuentro.
Cárdenas advirtió que la producción prepara actualmente la siguiente fase de trabajo, que comprende la finalización de los procesos técnicos de postproducción y la organización de su estrategia de exhibición y circulación.
“Ahora comienza otro recorrido. Sin rostro y en silencio deja atrás el proceso de rodaje y se prepara para encontrarse con el público”, puntualizó.





















