Las deudas y su relación con la salud
Nuestra relación con las deudas va más allá de lo monetario o la estabilidad económica, tiene mucho que ver con la salud. En este tiempo en el que deber parece ser un “estado” común y en el que el consumismo no discrimina género, edades ni regiones, cabe preguntarse cómo le afecta.
La psicóloga clínica Lorene Congrains resalta que la época en que vivimos nos empuja al consumo constante de absolutamente todo: comida, tecnología, experiencias, tratamientos estéticos, etcétera. “Para el ciudadano promedio es imposible acceder a todo eso sin endeudarse en algún momento”, añade.
Para entender los efectos de las deudas en la salud es necesario hacer hincapié en el origen, si es algo circunstancial o tiene un trasfondo.
Congrains señala que la historia de cada quien es distinta, habría que pensar cada caso en particular y la relación que tiene con el dinero y el hecho de deber. “Hay personas que se olvidan constantemente de pagar una cuenta, una deuda o un servicio, porque inconscientemente desean estar en deuda con esa persona, si se paga la deuda algo se quiebra”, ejemplifica. Este caso es diferente al de la persona que no paga sus deudas porque no puede, no cuenta con el dinero para ello o simplemente no quiere pagar porque está al margen de la ley.
CONFLICTOS TRANSGENERACIONALES Y DEUDAS SIMBÓLICAS
La terapeuta especializada en bioneuroemoción (Enric Corbera Institute-Barcelona, España), Shane Medina, expone que las deudas económicas tienen dos orígenes. El primero y más común está relacionado con lo transgeneracional. Es decir, algún conflicto de los antepasados en el cual se perdió mucho dinero y que llevó a la familia a la ruina ocasionando situaciones como hambre, miseria, quedarse en la calle, separaciones, abandonos y mucho sufrimiento.
El segundo, de acuerdo explica, se da cuando la persona siente que la vida le debe "algo" y por más que trabaje, tenga un buen empleo o gane mucho dinero no tiene efectivo o nunca es suficiente. “En estos casos tiene que ver los reclamos que la persona hace a sus padres, ya sean conscientes o inconscientes, lo cual se traduce en carencia monetaria”, adiciona.
Medina, quien también es terapeuta en Integrando Homeopatía, destaca que desde la bioneuroemoción se sostiene que las deudas no tienen que ver con el dinero per sé. “Son la consecuencia de tus pensamientos de condena y rencor hacia la gente con las que estás implicado, aquellos que sientes que te deben algo”, señala.
Congrains manifiesta que la relación de las personas con "las deudas" no es nada sencilla. “A diferencia de los animales, nosotros necesitamos de los cuidados de nuestros padres durante muchos años para poder sobrevivir. En nuestro psiquismo está instalada la idea de que la vida es un don, por lo tanto, tenemos una deuda simbólica con nuestros antecesores”, adiciona. Indica además que tenemos un referente exterior y anterior, el cual funciona como una instancia tercera y simbólica que permite a los hombres renunciar a la omnipotencia imaginaria y reconocerse como deudores en relación a ella.
“Más allá de deber dinero al banco, nacemos con una deuda simbólica que nos permite funcionar en sociedad, nos marca límites y le da un sentido a nuestra existencia”, afirma.
EFECTOS EN TODAS LAS DIMENSIONES
Las deudas pueden llegar a ser perjudiciales para la salud. Una investigación realizada por la Universidad de Southampton y la Universidad de Kingston en Inglaterra (2013) analizó la relación entre los problemas de salud y la deuda. En esta se detectó que más del 25 por ciento de los participantes que estaban endeudados tenían problemas de salud mental.
Por su parte, un estudio realizado por la antropóloga Elizabeth Sweet, que estudió la relación entre las deudas y la salud en la Universidad de Massachusetts (2014), encontró que las deudas podrían contribuir al desarrollo de una salud precaria. El análisis contó con la participación de 8.400 personas entre los 24 y 32 años. Entre los hallazgos más importantes está que las deudas afectan a la población más joven y que cerca del 20 por ciento de los encuestados aseguró que, aunque liquidara sus activos, seguiría endeudado. De igual manera, las personas con deudas iguales o superiores a sus ingresos totales presentaban las peores condiciones de salud.
“Nuestros hallazgos muestran que reportar una deuda financiera alta en relación con los activos disponibles se asocia con una mayor percepción de estrés y depresión, un peor estado general de salud y una mayor presión arterial diastólica”, señala el estudio.
La mayoría de las investigaciones existentes al respecto relacionan enfermedades como el estrés, la ansiedad y la depresión con situaciones económicas difíciles.
“La preocupación que genera tener deudas y no poder pagarlas puede generar una gran angustia y trastornos psicosomáticos”, dice Congrains y ejemplifica que las personas pueden padecer dolores de cabeza, problemas gastrointestinales y otros síntomas físicos asociados a cuadros de ansiedad. Incluso muchas personas pueden deprimirse.Sin embargo, aclara que lopodría ser exactamente igual en un divorcio.
Medina apunta que las enfermedades asociadas a las deudas económicas son varias dependiendo de cómo lo viva la persona. Sin embargo, las más comunes son afecciones que nacen en los riñones y en la vejiga “por la falta de liquidez”.
Congrains aclara que existen personas que necesitan estar endeudadas permanentemente para así poder trabajar y poner en marcha su existencia. “Es decir, si no existiera la deuda no tendría sentido levantarse cada día para ir a trabajar”, explica. Puntualiza que el problema está cuando no se pueden pagar las deudas y se generan situaciones muy angustiantes o problemas legales. Recuerda que muchas personas se han suicidado por no poder pagarlas. “Podemos calcular lo problemático de estar endeudado por las consecuencias y por el sufrimiento que genera en la persona”, adiciona.
¿CÓMO ACTUAR ANTE ESTA SITUACIÓN?
Para Congrains es importante recordar que no es necesario acceder a todo lo que el mercado nos ofrece. “¿Es necesario cambiar de auto cada año?”,cuestiona. Ante el hecho de que, por ejemplo, muchas personas no pueden dormir por la angustia que les genera deber dinero, es importante que puedan hablar sobre lo que están sintiendo o por lo que están atravesando con alguien de confianza o con un profesional de la salud mental.
“En muchas situaciones, el simple hecho de hablar ayuda a relativizar la situación y quizás a encontrar una solución, lo cual genera alivio”, subraya.
Desde la bioneuroemoción, Medina sugiere, en primer lugar, revisar la historia de los antepasados, qué pudo haber pasado en temas de dinero con preguntas sencillas: ¿en qué trabajaban?, ¿cuál era la profesión?, ¿había herencias?, ¿hubo hijos fuera del matrimonio a los que hayan negado formar parte de la familia para no compartir los bienes?, ¿hubo robos o estafas entre los mismos familiares?
Aconseja también revisar el estatus social al cual pertenecían, las creencias de la familia en cuanto al dinero que pueden ser limitantes, ver qué relación tiene la persona con alguno de sus antepasados (en cuanto a nombres, fechas de nacimiento, defunción o síndromes aniversario). “Es posible que, a nivel transgeneracional, la persona tenga un mandato inconsciente en el que tiene que pasar por eso para tranzar la deuda, haciendo las cosas diferentes a cómo lo hicieron sus antepasados”, explica.
Apunta también que, si la persona tuvo durante la infancia una experiencia dramática o difícil con la escasez, es decir, en casa faltó tanto el alimento físico como el emocional (que es el más importante), es posible que al crecer considere (a nivel de la mente subconsciente) que no merece dinero, abundancia y que siempre tiene que estar endeudado para poder moverse, trabajar, para hacer algo o ser importante para alguien. La experta aconseja que en este punto se deben trabajar específicamente las creencias, ya sea con programación neurolingüística (PNL) o coaching.
Otro aspecto que Medina señala como importante es que debemos tener equilibrados la parte masculina y femenina en nosotros que están representados por papá y mamá. Esto depende de cómo fue nuestra relación con ellos durante niños.
Explica que papá nos enseña cómo ganarnos la vida, la profesión u oficio, “nos enseña a traer el pan a casa”, dice. Por su parte, mamá nos enseña la abundancia, lo que siento que merezco (en este caso cuánto dinero quiere ganar uno) y que todas nuestras necesidades estén cubiertas.
“Si en algún momento tengo dificultades para abastecerme de lo básico, tengo que revisar cómo está mi relación con la energía masculina y femenina. Comprender y perdonar lo que pudo haber sucedido en la niñez. Tomar al padre y a la madre para encontrar el equilibrio”, subraya.
La experta hace hincapié una vez más en que las posibilidades de abordaje para temas económicos son muchos y ello depende exclusivamente de la historia de la persona en esa situación. “Cada persona es diferente. Piensa y siente diferente”, acota.



























