Crianza: lecciones aprendidas en 2020
Si bien el 2020 ha dejado muchas lecciones que aprender y poner en práctica, las familias atravesaron muchos desafíos. La psicóloga Ninón Bessé destaca que pese al estrés e incertidumbre que caracterizaron el 2020, no todo fue negativo. “Si bien, la época de cuarentena y confinamiento, nos ha desestructurado, también nos ha reestructurado positivamente. Las relaciones intrafamiliares se han visto fortalecidas, ya que estas han tenido que cambiar y adaptarse continuamente para seguir siendo familia”, refuerza y añade que la solidaridad, la comprensión y la cooperación han formado parte nuevamente de nuestras relaciones.
“Entender que esta crisis sanitaria nos ha afectado a todos, grandes y chicos, hombres y mujeres, puede ser el primer paso para reencauzar las relaciones parentales. Nos ha afectado a todos, pero no de manera similar, sino que cada uno la ha vivido y sentido desde su singularidad y particularidad”, dice la experta.
Respecto a la crianza, ¿qué aprendieron los padres que puedan aplicar y trabajar en nuevo año? Para la psicóloga y codirectora del Centro de Desarrollo Infantil Tululé, Laura Amador, la comunicación es una base fundamental a trabajar y la pandemia ha relucido cuán importante es el tiempo de calidad en la familia. A continuación, ambas expertas comparten cuáles han sido las lecciones aprendidas por los padres que deben continuar trabajando.
DIALOGAR Y REFLEXIONAR CON ELLOS
Bessé expone que poder dialogar con los hijos sobre lo que ha significado para cada uno la pandemia y sus efectos, puede ayudar a conocernos más, entendernos más y replantearnos las relaciones padres-hijos. “Los adultos hemos estado sujetos a un sinfín de presiones tanto externas como internas, pero no hemos sido los únicos, nuestros hijos también han tenido que soportar presiones de toda naturaleza. Por tanto, no sólo los hijos deben entender a los padres, sino también los padres a los hijos”, asevera.
La psicóloga destaca que, a pesar de las diferencias, la solidaridad, la cooperación y el amor filial son emociones y sentimientos que nos harán más fuertes. “Ante todo, la unión familiar es lo que tiene que primar”, agrega y señala la importancia de trabajar la frustración entre todos.
Amador resalta que la comunicación es la base fundamental sobre la que se podrá trabajar cualquier objetivo que se desee alcanzar. “Es de suprema importancia poder gestionar una comunicación asertiva y fluida entre todos los miembros de una familia, ya que a través del diálogo siempre se van a poder llevar a solución aquellos inconvenientes o tropiezos”, comenta.
TIEMPO DE CALIDAD
Amador manifiesta que uno de los aspectos más importantes que se ha dejado entrever durante el confinamiento ha sido la falta de tiempo de calidad que existía, en muchos casos, entre padres e hijos. “Acostumbrados a una rutina y a un tiempo compartido limitante, frente a la imposibilidad de interactuar fuera de casa, se pudo apreciar lo frágil de las relaciones entre padres e hijos”, comenta. Adiciona que es diferente pasar tiempo con nuestras familias de forma automática y por defecto, brindar un tinte de calidad, en el que se realicen actividades que conecten a los niños con sus padres y viceversa, “un tiempo compartido que fortalezca vínculos afectivos”, refuerza.
VIVIR EL PRESENTE
Ante la incertidumbre, Bessé recuerda que vivir el día a día y disfrutarlo en familia, con todas sus vicisitudes, puede ayudarnos a entender que, sobre lo material, está lo humano y están las relaciones familiares. “Estamos juntos, estamos sanos. Valorar y agradecer la presencia del otro en nuestras vidas es importante para la unión familiar”, enfatiza.
FOMENTAR LA CREATIVIDAD
Amador explica que la creatividad es la capacidad creadora y resolutiva que tenemos como seres humanos. “La podemos expresar y desarrollar artísticamente, pero su mayor área de aplicación es precisamente en la cotidianidad frente a situaciones de conflicto, cuando tenemos los recursos necesarios para poder sobrellevar aquello que nos genera dificultades o malestares”, subraya. La psicóloga recuerda que la cuarentena evidenció la imposibilidad en muchas familias de poder hallar soluciones a los impases del aislamiento y lo importante de desarrollar la creatividad, tanto para el esparcimiento, como para resolver problemas.
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APROVECHAR POSITIVAMENTE LA TECNOLOGÍA
“La tecnología no necesariamente es mala o perjudicial. No olvidemos que gracias a la tecnología el mundo no se paró por completo. Sin embargo, es importante regular su uso, no sólo en el caso de los más pequeños, sino también en los padres”, advierte Bessé. Sin embargo, diferencia que la hiperconexión puede ser perjudicial a la hora de entablar las relaciones con los hijos. Por ello, recomienda plantear otro tipo de actividades, como juegos en familia, ya sea al aire libre o dentro de casa, puede ayudar a trabajar muchas cosas. Con estas actividades insiste en que se puede trabajar la frustración, el aprender a seguir reglas, esperar, perder y ganar…pero, sobre todo, el reaprender a dialogar y a entender al otro.
PLANIFICAR ACTIVIDADES
Amador recuerda que, frente al cierre de escuelas y otros centros de educación y recreación alternativos, muchos padres de familia tuvieron que lidiar con el "tiempo libre" de sus hijos. La experta coincide con Bessé en que la realización de actividades complementarias que enriquezcan el día a día de los niños, no sólo como un medio de entretenimiento sino también para su formación integral, es importante en su desarrollo psicosocial, cognitivo y de crecimiento personal.
TRABAJAR LA TOLERANCIA
Bessé explica que este aspecto está muy relacionado con la tolerancia a la frustración, a lo que el otro piensa o siente, que los planes pueden cambiar de un minuto al otro y obviamente, la tolerancia con uno mismo. La especialista apunta que la tolerancia nos ayudará a sobreponernos en nuestro día a día con lo que se nos presente, a entender que no somos perfectos y, por lo tanto, ser tolerantes también con los errores (propios y ajenos).
ESTABLECER LÍMITES Y REGLAS
Amador asevera que es saludable tener un espacio familiar delimitado con reglas que regulen el comportamiento y accionar de cada uno de sus miembros. Al no tenerlos claros ni establecidos, el comportamiento de unos genera malestar e incomodidad en otros, desembocando en enfrentamientos familiares, discusiones y peleas. “Es muy importante llegar a consensos establecidos, reglas y normas que puedan proporcionar una convivencia armoniosa”, recomienda.
APRENDER DE LO VIVIDO
“Nos toca recordar lo que vivimos este año, pero no para repetirlo, sino para aprender de él. Aprender de nuestros errores, aprender del otro, aprender que, aunque haya diferencias al interior de la familia, es lo mejor que tenemos”, resalta Bessé.
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