Imaginemos por un momento un paraíso, ¿qué se nos viene a la mente? Kilómetros de tierra oscura y fértil, cubierta completamente de vegetación, donde todos los tonos de verde se mezclan.
Las místicas aguas del lago Titicaca, el infinito horizonte del salar de Uyuni o la singular geografía de la ciudad de La Paz ocupan nuestra mente cuando imaginamos Bolivia.