El desierto de U2 está de aniversario
Ariel Antezana D. Director de “El fin del Silencio”
En marzo de 1987 se lanzó “The Joshua Tree”, el quinto disco de la carrera de la banda irlandesa U2; disco por demás definitorio en la carrera de la banda. Hasta ese momento la agrupación había marcado su carrera de dos modos, el primero que incluye sus tres primeros discos: Boy (1980), October (1981) y War (1983) donde se hicieron la voz de la revolución irlandesa, alguien podría llegar a creer que eran una especie de I.R.A. con guitarras. Sin embargo les faltaba descubrir el mundo al otro lado del océano, siempre con una idea progresista y social descubrirían Latinoamérica y América en general. Así para “The Unforgettable Fire”, cuarto disco de 1985, U2 llegó a América, de hecho este cuarto álbum estuvo dedicado íntegramente a la figura del gran Martin Luther King, personaje que impresionó en extremo a Bono, líder y escritor de la banda, así como la composición de la música abrió sus brazos a la música americana con influencia del country y folk.
Durante la gira del “Unforgettable” participaron en varios eventos relacionados con los Derechos Humanos, Amnistía Internacional y, en particular, con el Concierto “Live Aid” del 13 de Julio de 1985 en bien de la lucha contra el hambre en África; este particular momento se vio marcado por la descubierta capacidad de Bono para poder convertirse en un gran orador y líder de masas al emplear casi la tercera parte del tiempo que tenía para presentarse con un discurso por demás elocuente. Vale la pena aclarar que esa acción causó un malestar muy profundo en el resto de la banda que aseguraban que todo lo que U2 quería decir, lo decían a través de su música. Y lo hicieron con “The Josua Tree”.
La participación de U2 en los mencionados eventos, más el triste fallecimiento del roadie de la banda Greg Carroll, y los viajes de Bono por Centro América marcarían la coyuntura ideal para escribir y grabar el que probablemente sea el mejor disco en la historia de la banda. Todo empezó en una zona del Valle de la Muerte en California, en pleno desierto americano, cuando Anton Corbijn, fotógrafo oficial de la banda, logró plasmar en una serie de fotografías la soledad y tristeza desértica del lugar, únicamente adornado por una clase de árboles/cactus llamado “Los árboles de Josué”, nombrados así por recordar al profeta Josué con las manos elevadas hacia el cielo.
Once canciones conforman esta obra maestra del rock, entre las cuales se encuentran verdaderos himnos de U2 y de toda una generación: “Where The Streets Have No Name”, “With Or Without You” o “I Still Haven’t Found What I’m Loking For” son las más conocidas, pero son sólo una muestra del nivel compositivo y lírico al que habían llegado estos cuatro músicos, en el mejor momento de su carrera. Sin embargo son todas grandes canciones; “Bullet The Blue Sky” sobre el negocio de la guerra; “Running To Stand Still” habla sobre las adicciones a las drogas pesadas; “Red Hill Mining Town” sobre una huelga de mineros en un pequeño poblado de Irlanda, “In God’s Country” critica a los Estados Unidos y sus deseos imperialistas y bélicos; “One Tree Hill” rinde homenaje al cantautor chileno Víctor Jara, víctima de la dictadura de Pinochet; “Exit” trata de interiorizarse en las mentes de los criminales, fue inspirada en las novelas “A Sangre Fría” de Truman Capote y “La Canción del Verdugo” de Norman Mailer. Cierra el disco la sobrecogedora “Mothers of The Disappeared”, un intenso homenaje a las víctimas de las dictaduras latinoamericanas como las de Chile o Argentina.
Al lanzamiento del disco, le esperaba la consiguiente gira mundial, plasmada en un disco y video-disco llamado “Rattle And Hum” de 1988. Y hasta ahí U2 escribiría su leyenda en los años 80. 1991 los encontraría dentro de la nueva manera de hacer música, con recursos tecnológico que ellos mismos ayudarían a desarrollar y crecer.
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