Reacción con Trump
En los hospitales y consultorios médicos de ese fin del mundo que es la mayor parte del territorio de Estados Unidos, se recetan drogas. Sin exagerar, buena parte de los pacientes van a hacerse recetar medicinas que no son más que estupefacientes disimulados
Los avances en derechos civiles no vienen de Rusia, vienen del occidente. Aclararé que ese “occidente” que lidera la civilización, así no sea en todo ni muchos menos, está conformado por el norte de Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra y Estados Unidos. Ése es el sector que en el primer mundo es propiamente la civilización, nos guste o no.
Bélgica y Holanda son dos países que han sido pioneros en adoptar legislaciones liberalizando los derechos humanos. Voto universal, voto femenino, igualdad de derechos entre los sexos y muchas cosas más, se han dado primero en las leyes de esos países. Pero son países que no tienen el peso político y económico que sí tiene Estados Unidos, de modo que lo que finalmente se adopta en este último, tiende a pesar como ejemplo en el mundo.
Lamentablemente, el triunfo de Trump es también del partido republicano. Los republicanos controlarán la cámara de representantes y el senado americanos, para luego rellenar la corte suprema. Con entusiasmo cercenarán la salud pública denominada Obamacare e irán aboliendo las leyes que dan igualdades jurídicas a homosexuales.
El reformismo en Estados Unidos estará cargo del socialista Bernie Sanders y de quienes lo sigan, erosionando la base política que ha sido de Obama y de Hillary Clinton. Pero al menos en los próximos cuatro años, si es que no durante muchos más, campeará la reacción interna. Buena parte del pueblo americano no apoyó a Sanders en las votaciones primarias porque no entendió su mensaje, porque estaba en un vocabulario político más racional y avanzado que el que oyeron en Trump. Ese vocabulario de avanzada de Sanders, es el que José Batlle y Ordoñez tradujo en reformas en Uruguay hace exactamente 100 años.
La política de Trump será aislacionista, al menos en comparación a las de sus predecesores desde hace medio siglo. En economía eso será necesario, porque la industria americana está siendo paulatinamente liquidada. Empero, si bien es sensato que pongan aranceles, no lo es que enfrenten a China y a México verbalmente. Actualmente buena parte de los autos que usan los americanos se hacen en México y en Canadá. Pero no son esos países los que erosionan la economía americana, sino China. Inevitablemente, algo tienen que hacer para remediar esto.
Subir aranceles y proteger la industria nacional no lo es todo para el desarrollo; fomentar la salud y la educación hace mucho a largo plazo. Cerrando el Obamacare para la salud pública y dejando a las masas sin acceder a las universidades, las cosas no mejorarán en Estados Unidos.
En los hospitales y consultorios médicos de ese fin del mundo que es la mayor parte del territorio de Estados Unidos, se recetan drogas. Sin exagerar, buena parte de los pacientes van a hacerse recetar medicinas que no son más que estupefacientes disimulados. Así que, a la drogadicción pervasiva, a la falta de adecuada salud pública y a la falta de educación universitaria que sea accesible a la mayoría, durante el Gobierno de Trump además se acrecentará el cultivo de los prejuicios.
El autor es escritor.
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN

















