Sobre genios y joyas presidenciales
El 7 de agosto pasado será muy recordado por la prensa nacional y los historiadores del “proceso de cambio”. Evo apareció en la ceremonia aniversario de nuestras fuerzas armadas sin la joya presidencial ¿Por qué? Bueno, ¿quién no lo sabe? En esos momentos, la joya estaba robada.
Me enteré alrededor del medio día de aquel día, casi por casualidad, inesperadamente. De pronto alguien dijo en la oficina: –se robaron la joya o medalla que usan los presidentes–. ¿Hey, ¿desde cuándo cambiaron el día de los inocentes?, o acaso ¿estas confundiendo las fechas del calendario?, -respondí de inmediato y como por instinto.
Yo también creí lo mismo al oírlo, -dijo la informante y colega laboral-, -pero acabo de ver la noticia en Los Tiempos, y ahora mismo no se habla de otra cosa en los medios de prensa. –Seguro el atraco ha sido una estudiada maniobra de la “derecha” –digo yo– para desprestigiar a Evo, debieron planificar el robo bastante tiempo antes…
–Tampoco. Se la robaron rateros comunes. –Y prosigue explicando la colega: la joya estaba junto a la banda presidencial en una mochila en el asiento del vehículo de su custodio, un subteniente de las FF.AA. El auto estaba estacionado en las puertas de un burdel de El Alto. Los rateros hurtaron la mochila mientras el custodio estaba en el burdel, al parecer, pasado un buen rato en medio de su misión: transportar la joya al lugar del acto.
Entonces intervino una tercera voz: -buena oportunidad para deshacerse de un símbolo republicano y sustituirlo por otro más afín a la refundación de Bolivia, un Viracocha labrado a golpes de cincel sobre láminas de oro, por ejemplo, para lucir soberbio sobre todo el pecho y colgado del cuello-. -Para su verdad-, -repliqué, sin despertar completamente de la sorpresa-. Después cada quién vuelve a lo suyo.
Felizmente para el ministro de gobierno, todo estaba resuelto algunas horas más tarde: la joya reapareció devuelta por la propia voluntad de sus captores sobre el atrio de la iglesia de San Pedro en La Paz, su incauto e irresponsable custodio está sumamente preso y la joya descansa en las bóvedas del Banco Central de Bolivia. ¿Y los rateros? También fueron apresados y juzgados rápidamente, como vimos en los medios de prensa.
Sin duda, las implicaciones políticas del inaudito y lamentable incidente, ameritan profundas reflexiones, no obstante, son sus connotaciones fantásticas, sorprendentes, al modo de las historias de las “Mil y Una Noches”, lo que más me ha obsesionado de esta historia...
Interpretemos por un momento al papel de los rateros ¿Sabían de antemano lo que iban a encontrar robando? Yo no lo creo. Cual aquel humilde pescador de las Mil y Una Noches que arrojaba la red buscando las merluzas que le hagan comer, y que en vez de eso, vióse sorprendido al hallar enredada entre sus redes sin peces a la joya del efrit (esos genios todopoderosos y capaces de hacer tanto el bien como el mal a quien se cruce en su camino); aquellos cacos dieron con la joya de Simón Bolívar buscando la laptop o el billete que les haga morfar aquel día, finalmente, para ellos funesto ¿Será posible conocer su testimonio al respecto?
El autor es economista.
llamadecristal@hotmail.com
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