¿Adónde vamos?
El inicio de este año tiene lo que traen todos los inicios: esperanza y también dudas. El yo social habita en un mundo que tiene mucho de surreal, ya lo dijo Lisa Randall, catedrática de Física teórica de la Universidad de Harvard: “Vivimos en la época más inteligente y en la más estúpida”. La académica que hace esta afirmación para Agenciasinc, portal de ciencia, dice que estamos provocando cambios muy rápidos, más de lo que podemos controlar si es que hubiera un interés por hacerlo.
Randall comenta, con absoluta propiedad, que es muy difícil mantener el estilo de vida actual, aunque encontremos otras fuentes de energía. Remata afirmando que hay mucha gente que no ve naturaleza en su día a día, recalca esta desconexión con lo que permite nuestra vida y tampoco se piensa en las consecuencias masivas de todo esto.
Por su parte, el cineasta Roy Andersson, afirma que el ser humano camina al borde del apocalipsis; somos esos que humillan constantemente a los otros y la falta de empatía entre todos nosotros es un rasgo significativo de nuestro tiempo y remata: “Vivimos, definitivamente, un tiempo estúpido. Pero no me malinterprete. Yo amo a todo el mundo. Somos unas criaturas tan vulnerables...”.
En esta misma línea, el psicólogo Arturo Torres sostiene que la violencia y el autoritarismo se imponen, con nacionalismos en muchas regiones del mundo que se niegan a compartir espacios económicos y políticos con otras personas por motivos identitarios, mientras que otros tratan de eliminar a consciencia cualquier rastro de divergencias culturales de minorías étnicas para que se apliquen sus propias culturas de forma hegemónica.
Por tanto, iniciamos con un año que tiene muchos frentes por resolver, muchos asuntos que deben ser atendidos para evitar las falsas esperanzas de un año mejor. No olvidemos que, en Chile, país que tiene la fama de ser uno de los que cuenta con una de las democracias más estables y un sistema que se jacta de sus bondades neoliberales, siguen las protestas sociales y una crisis de mutilación entre los de chilenos: cientos que han perdido uno o ambos ojos. Se reporta que un aproximado de 180 ciudadanos han sido parcialmente cegados. No olvidemos que, en este momento, en el país vecino hay gente que sufre intensos dolores y desayuna todos los días con la desesperanza como compañía.
Por otra parte, en nuestro país se cierne un futuro incierto. No sabemos bien cuál es la ruta, la vía de resolución de los días de lucha. Aún confiamos en la democracia, pero tenemos fantasmas de diversos orígenes y el temor al futuro es una certeza que mareamos con lo que sea que la vida cotidiana pueda ofrecer. Sin embargo, no olvidemos que las calles nos dieron grandes enseñanzas y una de ellas es preservar la memoria para no repetir los mismos errores.
Así al inicio de un año, quizá nuestro mayor enemigo es no saber a dónde vamos. Sin mapas ni certezas, tenemos retos urgentes, solidaridades pendientes y luchas democráticas esperando.
La autora es escritora
Columnas de CECILIA ROMERO


















