El desván y el sótano
Es posible que lo que escriba hoy suene polémico, pero incluso el capitalismo más extendido en todo el territorio es más justo y racional que la Colonia, porque ya no depende del color de la piel, de la acumulación de títulos rimbombantes o de títulos de nobleza o hidalguía para aprovecharse del Estado y resarcirse de los gastos que ocasionó el pago de impuestos o la compra de cargos, que luego servirán para cobrar más, recuperar dineros y ganancias. En el fondo, canonjías, cohechos, sobornos, corrupción en suma.
Un capitalismo extendido es la relación salarial por excelencia, para que no haya más trabajo de favor, sino que todo se pague; en especial, el trabajo intelectual, que es considerado gratuito desde la Colonia o la extensión de facturas, que debería ser automática, sin consultar al cliente, que a veces las rechaza como signo de elegancia.
Quizá por eso, hasta hace no más de 50 años había casas con desvanes, es decir, casas con basureros para depositar aquellos muebles ingleses o franceses construidos con materia prima de las colonias, pero diseñados en la metrópoli. ¿Cómo echar a la basura ordinaria esas mecedoras, esos muebles Chippendale o Luis XV que el uso continuo los ha condenado a ser sustituidos y arrinconados en desvanes?
Los países capitalistas han optado por prescindir de esos desvanes y construir extensos sótanos con talleres de mecánica, carpintería o diversos hobbies, sótanos normalmente conectados con garajes. ¿Cuántos de estos garajes han sido alquilados por un par de estudiantes disconformes, que diseñaron hard y software en sus computadoras personales y hoy son millonarios?
Lo que nos hace daño es la colonia, que influye en nuestros días. Gane quien sea en las elecciones del 18 de octubre, debería comprometerse a desterrar la sociedad colonial, al menos construyendo las condiciones de producción adecuadas para generar riqueza nacional, sea por una economía privada, cooperativa, comunitaria o estatal. No importa qué economía sino construir carreteras que vinculen el territorio nacional y extiendan la soberanía en toda su extensión. Carreteras, puentes, aeropuertos, parques industriales dotados de agua, luz, infraestructura y la energía necesaria para que allí se establezca la industria.
Es necesario también desarrollar el mercado interno. Cochabamba es doblemente mediterránea y su vocación es el mercado interno, no la exportación. Por nuestra ubicación geográfica central, participamos tanto de tierras altas como de tierras bajas. Más de la mitad de nuestro territorio departamental son tierras bajas, habitadas por pueblos nómadas del trópico. No obstante, nos consideramos vallunos en nuestra cultura, nuestra gastronomía, nuestros usos y costumbres.
Por eso insisto en que no se necesita ser socialista para desterrar la colonia de nuestra memoria histórica, pero también de las relaciones sociales actuales. El enemigo común a todos los sistemas y a todos los candidatos es la colonia con sus privilegios.
El autor es Cronista de la ciudad
Columnas de RAMÓN ROCHA MONROY



















