Adriana Andia: La corona que busca transformar la realidad de las personas no videntes rumbo al Miss Bolivia
Para Adriana Marilú Andia Guerra, Señorita Potosí 2026, la corona es una extensión de su preparación y compromiso social. A sus 25 años, esta abogada de profesión, licenciada en Derecho con un diplomado en Derecho Empresarial y actual maestrante en Educación Superior, demuestra que la belleza boliviana se lidera con el intelecto.
Con 1.68 metros de estatura y una disciplina que divide entre el pilates y las leyes, Adriana se perfila rumbo al Miss Bolivia con la premisa de consolidar su título departamental como una plataforma de inclusión real y desarrollo tecnológico para el país.
A seis meses de haber asumido la corona de su región, Andia compartió, en una entrevista con la Revista OH!, que contaba con experiencia previa en el modelaje comercial, pero la transición hacia los certámenes de belleza implicó una reestructuración completa de sus prioridades. “Es un mundo totalmente distinto”, explica la soberana. Asimismo, enfatiza que la preparación para este nivel de exposición pública exige fortaleza mental, espiritual y un constante cultivo intelectual, desmitificando la idea de que se trata de un camino sencillo o superficial.
Frente a la crítica y el ojo público, Andia menciona que ha optado por un enfoque maduro, filtrando los comentarios destructivos y rescatando aquellos que impulsan su crecimiento diario a través de pequeños hábitos de amor propio.
Proyecto social
Bajo el nombre de “Sentir el camino”, Andia lidera un proyecto conjunto con el ingeniero mecatrónico tarijeño Ciro Ceballos Laure. La iniciativa consiste en el desarrollo de un prototipo de sensor adaptado a los bastones de personas no videntes. Este dispositivo genera vibraciones de intensidad variable según la cercanía de obstáculos urbanos y cuenta con un botón de auxilio que, al ser activado ante una situación de riesgo, envía un mensaje de alerta y la ubicación exacta en tiempo real a los contactos de emergencia del usuario.
La motivación detrás de este proyecto surge de la observación directa de las barreras arquitectónicas y sociales que enfrentan diariamente las personas con discapacidad visual en el país. Es así que, tras experimentar la empatía de imaginar la vida en la oscuridad y la dependencia urbana, Andia decidió canalizar la visibilidad que le otorga el título de Señorita Potosí para materializar una solución tecnológica concreta que mejore la calidad de vida de este sector vulnerable.
Con el Miss Bolivia a la vuelta de la esquina, la preparación de Andia se intensifica en áreas como oratoria, pasarela y actualización sobre la coyuntura nacional. Con el respaldo de su familia y el apoyo de la población, la candidata asume el reto con la promesa de dar el cien por ciento en el escenario principal. “Con orgullo llevo esta corona, representando a la tierra que dejó huella en la historia y vive en el corazón de su gente mi querido Potosí”, concluye, reafirmando que su mayor recompensa, más allá de cualquier título, es el cariño y el orgullo de su departamento.






























