Una travesía al corazón de Xizang
Llegar a los pies del “techo del mundo” es toda una odisea desde Cochabamba, Bolivia. Nuestro viaje hasta el corazón de Xizang (nombre oficial en chino mandarín para la Región Autónoma del Tíbet) nos llevó más de 30 horas de vuelo, con escalas en Perú, Ámsterdam y Beijing, como parte de la agenda del Global South Media Workshop 2026, un evento organizado por la Oficina de Informaciones del Consejo de Estado chino que reunió a dos periodistas bolivianas y a profesionales de Argentina, Chile, Perú, México y Brasil para descubrir la historia de este territorio.
El impacto de la altura en Lhasa
Luego de aterrizar en el aeropuerto de Lhasa, la capital de Xizang, nos sorprendió un detalle: la venta de oxígeno en pequeños tubos para los viajeros. ¿Por qué? Lhasa se ubica a unos 3.650 metros sobre el nivel del mar, una altitud similar a la de La Paz. Esta altura afectó visiblemente a colegas de países más bajos y a los propios chinos de otras regiones, que necesitaban tener un extra de oxígeno a mano durante nuestra estancia.
Tesoros históricos y espirituales
Lhasa, un imán para el turismo religioso que crece año tras año. está custodiada por majestuosas montañas, inmensas carreteras y posee un extenso río que es el principal curso de agua de la región.
Entre 2014 y 2024, el Palacio Potala, uno de los sitios religiosos que visitamos, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y residencia de invierno de los dalái lamas desde el siglo VII, recibió más de 14,4 millones de visitantes, reportó Xinhua. Esta insfraestructura se alza sobre la Montaña Roja, a 3.700 metros de altitud.
Ingresar es una experiencia que se vive con todos los sentidos, entre peregrinos que recitan mantras con libertad, otros que dejan ofrendas, miles de estatuas de buda, monjes en cada habitación, las cámaras apagadas y la fe en el corazón.
Fundado también en el siglo VII, el Templo de Jokhang es otro lugar de gran valor religioso e histórico. Se encuentra en la calle Barkhor, una vía circular que rodea el Templo y es la ruta de kora (camino de peregrinación espiritual) más sagrada de Xizang. Durante más de 1.300 años, los peregrinos fueron desgastando su pavimento caminando en el sentido de las agujas del reloj, recitando mantras desde el amanecer hasta el anochecer, una tradición aún vigente.
Un pulmón verde para la ciudad
El parque Nanshan, que abarca aproximadamente 107 hectáreas, situado al sur del Palacio, muestra cómo la modernización implementada por el gobierno chino y la ecología pueden ir de la mano.
Este pulmón verde fue inaugurado en 2012 como parte del proyecto de forestación de las montañas del sur y norte de Lhasa, reverdeciendo la zona, mejorando la conservación del agua, la retención del suelo y la calidad del aire hasta convertirse en un espacio de esparcimiento, donde se puede apreciar la fauna, flora y un mirador frente al Palacio Potala.
Sabores y tradición
Xizang también tiene su propia cerveza. Lhasa Brewery Co., Ltd. es la fábrica más antigua de la región y elabora sus cervezas con agua de manantial de los glaciares de la meseta y cebada de altura, dos ingredientes autóctonos.
Lhasa es, a simple vista, una ciudad moderna que protege su cultura, tradiciones, religión e idioma, presente en cada rincón junto al chino mandarín y, en algunos casos, el inglés. Pero sin duda, uno de los mayores tesoros que pudimos disfrutar fue la Ópera de la Princesa Wencheng, una de esas experiencias que uno debe presenciar al menos una vez en la vida.
Se trata de una superproducción épica de aproximadamente 90 minutos que combina teatro, historia, folclore, un despliegue tecnológico de altura y cientos de personas y animales en escena en un espacio al aire libre, entre montañas, el cielo estrellado y el valle de fondo.
La obra narra la travesía de la princesa Wencheng, enviada por el emperador Taizong de la dinastía Tang para casarse con Songtsen Gampo, el hito que permitió unir cultural y espiritualmente a ambas regiones. Sin duda, Xizang tiene mucho más por mostrar al mundo.























