Enrique Aráoz: “Alturas sonoras” es una propuesta de gala y solemne
El sábado 19 de septiembre (19:00) el Auditorio del Piso 15 del Edificio Municipal de Cochabamba albergará el estreno oficial de “Alturas sonoras”, el nuevo trabajo discográfico del reconocido tenor Enrique Aráoz Ríos.
¿Cómo nace la iniciativa de producir “Alturas sonoras”?
Nace del deseo de proponer algo diferente en la escena musical actual. Como intérprete, uno siempre busca expandir sus propios límites. Quería llevar las composiciones tradicionales a una dimensión sonora mucho más cinemática y ambiciosa, donde el piano, los violines y el chelo dialoguen de igual a igual con el charango, la quena y el bombo leguero.
“Alturas sonoras” es justamente eso: un puente donde la técnica lírica se rinde ante la identidad y el sentimiento.
¿Cómo fue el proceso de fusionar el género lírico con la música folklórica?
Fusionar el canto lírico con nuestra música folklórica no es simplemente ponerle una voz impostada o con vibrato a una cueca o a un taquirari; eso habría sonado artificial.
El verdadero reto era lograr que la técnica orquestal y la proyección de la ópera conversaran de igual a igual con el alma, la síncopa y la melancolía del folclore boliviano
Y ahí fue donde nos topamos con el mayor desafío: nos costó muchísimo encontrar compositores que entendieran realmente lo que queríamos lograr. Por un lado, muchos compositores netamente clásicos o de academia tendían a volver la obra demasiado rígida, quitándole ese ‘sabor’ y esa soltura que exige el ritmo de nuestra tierra. Por otro lado, creadores que venían exclusivamente del folklore a veces no dimensionaban las necesidades de rango, las modulaciones dramáticas o la envergadura que requiere una voz lírica para brillar en su máxima expresión.”
¿Cuál es el objetivo de unir estos dos géneros musicales?
El objetivo principal es explorar un encuentro expresivo y estético desde mi propia identidad como intérprete. En Bolivia tenemos la enorme fortuna de contar con una tradición folklórica inmensa y, al mismo tiempo, con un movimiento de compositores académicos contemporáneos brillantes que hacen un trabajo extraordinario. Nuestra intención no es descubrir la pólvora ni proponer una jerarquización, sino sumar un granito de arena desde mi trinchera: el canto lírico.
Como cantante de ópera, siempre sentí que la carga dramática, la poesía y la melancolía de una cueca, un chuntunqui o un yaraví boliviano tienen una fuerza tan universal que conversan de manera orgánica con las exigencias y la envergadura de una voz lírica.
El objetivo de ‘Alturas sonoras’ es tender ese puente específico: ver cómo la técnica vocal clásica se pone al servicio de la síncopa y del latido de nuestra tierra, logrando una sonoridad donde ambos géneros se abracen con absoluto respeto y horizontalidad. Es, ante todo, un homenaje al diálogo musical de nuestro país.”
¿Cuántas canciones contiene el álbum?
Contiene 10 temas:
1. Tu Ausencia (Cueca)
2. Madre Tierra (Surisikus-Pujllay)
3. Canto a un Mundo Desaparecido (Chuntunqui)
4. Agradezco a la Vida (Taquirari)
5. Haz mis Sueños Realidad (Cueca)
6. Las Kewiñas (Wayño)
7. Porque tan Pronto (Kaluyo)
8. Ave María de los Andes (Yaraví)
9. Evocación India (Wayño)
10. El Destino Manda (Cueca)
¿Cómo define su nueva producción musical?
Defino a ‘Alturas sonoras’ como una propuesta musical de gala y solemne.
Si tuviera que pintarlo con palabras, es un álbum con texturas muy ricas, donde conviven la nostalgia y el temperamento. No es un disco de música ligera, tiene el peso dramático de la música de cámara, pero respeta la soltura y la libertad del latido de nuestra tierra.
Al final, lo definiría como una producción madura que busca envolver al oyente en una atmósfera acústica muy cuidada, donde cada instrumento (desde el piano hasta la quena) tiene un rol protagónico y expresivo al servicio del canto.
¿Cuán valioso ha sido el aporte de Miguel Ulises Jiménez y Ricardo Cox Aranibar?
El aporte de Miguel Ulises Jiménez y Ricardo Cox Araníbar ha sido fundamental, precisamente porque son creadores con una sensibilidad humana extraordinaria. Lo que más valoro de trabajar con ellos es que supieron traducir perfectamente el alma y el propósito de este álbum.
Más allá de su enorme talento musical, ellos entendieron que estas canciones necesitaban un tratamiento especial porque sus letras llevan un mensaje muy profundo y de mucha conciencia. No son temas ligeros ni comerciales, hablan de realidades humanas que nos tocan a todos. Miguel y Ricardo lograron que los arreglos instrumentales no compitan con la palabra, sino que se conviertan en el vehículo perfecto para que ese mensaje de reflexión llegue de forma clara, honesta y directa al corazón del oyente. Su aporte fue darle la envergadura justa a una obra que, ante todo, busca despertar la sensibilidad.
El lanzamiento de este primer álbum musical corona un proceso de conceptualización de cinco años, liderado de manera conjunta con mi esposa, Sabrina Medinaceli Hinojosa, directora general y directora creativa de Udumbara Producciones, cuya gestión ha sido fundamental para materializar tanto la producción como este estreno. Con la obra ya editada, el horizonte inmediato apunta a una gira promocional por el eje troncal de Bolivia, con paradas en las ciudades de La Paz y Santa Cruz, además de su difusión internacional a través de plataformas globales como Spotify y YouTube.
Esta propuesta artística cobra vida bajo el respaldo del Centro de la Revolución Cultural (CRC), institución dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FC-BCB) que seleccionó el proyecto en el marco de los fondos de Fomento a la Productividad Cultural y la Creación Artística.























