Aurora, un juego motivado por la fe
COCHABAMBA |
Aurora ganó 1-0 a Destroyers en la final de la Copa Simón Bolívar y consiguió así el ascenso a la Liga, un logro que quedará grabado en el corazón de miles de hinchas celestes y en cada integrante del equipo, pero ¿Qué hay detrás de este resultado? ¿Qué pasaba en la mente del autor del único gol segundos antes de patear el penal? ¿Qué desafíos se vienen?
El director técnico, Roberto Pérez de nacionalidad paraguaya, el jugador argentino Matías Vicedo, el defensor paraguayo Juan Pablo Gómez y el volante Charles Da Silva de Brasil visitaron LOS TIEMPOS y hablaron de las emociones que vivieron durante el partido, el camino que los llevó a ese momento y las expectativas para el futuro.
Aurora descendió el 2014 de la Liga Profesional del Fútbol Boliviano y durante los últimos 11 meses vivieron una campaña intensa llena de alegrías y obstáculos con un solo objetivo: el retorno.
"Saqué un peso de mi espalda, saqué un peso de mi conciencia porque me sentía un poco culpable por lo que pasó en 2014, pero Dios sabe todas las cosas y nos trajo otra vez", señala Da Silva, uno de los ocho jugadores que formó parte del equipo que descendió.
"Yo hace tres años lloraba por tristeza y hace tres días estaba llorando por felicidad", recuerda Da Silva con una sonrisa en el rostro, aún con el recuerdo del descenso, que califica como lo más triste que pasó en su carrera,.
Sin embargo, los segundos más intensos del cotejo cayeron sobre Vicedo, que se caracteriza por tener una personalidad distendida. Fue el encargado de patear el balón por el penal.
"En ese momento se me acercó un compañero y me dijo dos cosas. Primero me dijo que si hacía el gol, cerraríamos el partido e íbamos a ganar y después me dijo que me acuerde de todas las cosas malas que habíamos pasado y que ese gol nos podía cambiar la vida a todos", cuenta a Los Tiempos.
Y así lo hizo, ese gol le cambió la vida al club.
Un camino empedrado
"El proceso que se hizo no fue fácil", dice por su parte el técnico extranjero, quien es fiel devoto de la Virgen de Urkupiña, uno de los mayores símbolos departamentales.
Pérez cuenta que la Urkupiña siempre le "cumplió", y tener la Copa Simón Bolívar es una de esas promesas, que hace seis años realizó a mediados de agosto, durante la festividad.
Algo que caracteriza al equipo es que antes de cada entrenamiento o partido forman un círculo para orar y dedican sus goles a Dios. Basta hablar un poco con ellos para darse cuenta de la fe que tienen.
"Sin él (Dios) no hubiéramos estado aquí charlando, ahora, de un título histórico para el club. Por eso, cuando nosotros ganamos el título todos los muchachos, todos nosotros, miramos al cielo y se lo dedicamos a él", afirma Pérez.
"En estos 11 meses pasamos muchas cosas, que la gente no sabe, venimos con muchas ilusiones y poder conseguirlo para nosotros es algo único porque creo que si no lo teníamos presente a Dios, no íbamos a poder lograrlo", señaló por su parte el mediocampista Juan Pablo Gómez, quien tuvo un momento especial porque su papá llegó desde su tierra natal para apoyarlo en la final.
Mirar hacia adelante
El equipo, que aún tiene el sabor de la victoria en los labios, comienza a toparse con algo amargo: el club "liguero" no podrá competir hasta 2018.
"Yo no puedo llegar a entender cómo, nosotros que hemos trabajado durante ocho meses para conseguir un ascenso merecidísimo, y no podamos estar en la Liga Profesional del Fútbol Boliviano, ahora en junio, jugando", afirmó Pérez visiblemente preocupado.
"Nuestra prioridad es Aurora pero tampoco podemos quedarnos seis meses sin competir. Yo creo que cada uno arreglará su situación y si podemos estar todos juntos sería genial porque hicimos un grupo espectacular, conseguimos muchas cosas y esperemos que se den las cosas", señala Gómez.
"Me gustaría que este grupo se mantenga en la Liga porque yo sé que siguen teniendo hambre de gloria y de seguir cosechando cosas, así que van a dar mucho de qué hablar todavía", sostiene por su parte "el profe".
"Yo sé que Dios va a poner algo de vuelta para solucionar esto", añade el técnico.
Aurora enfrenta en este momento un futuro aún no claro, pero una certeza se vislumbra, cualquiera sea el camino lo emprenderán con la misma fe que hasta ahora.




















