
SURAZO
Recién nomás conmemoramos el Día del Trabajo y la Central Obrera Boliviana (COB) volvió a avergonzar a los sindicalistas, por lo menos a quienes entendemos el sindicalismo como la mejor manera de defender los derechos de los trabajadores.
Wilfredo Chávez Serrano es el procurador general del Estado. Según la Constitución Política del Estado, debe “defender judicial y extrajudicialmente los intereses del Estado” y “atender las denuncias y los reclamos motivados de ciudadanos y entidades que conforman el Control Social, en los casos en que se lesionen los intereses del Estado”. En lugar de eso, pasa buena parte del tiempo haciendo activismo a favor del MAS, pese a que el artículo 5 de la Ley de la Procuraduría General del Estado dice que debe ser “independiente en el ejercicio de sus funciones”.
En la truculenta historia de Bolivia, el asesinato político ha sido una constante. Desde el motín del 18 de abril de 1828, cuando se intentó asesinar a Sucre, y el horrendo crimen del 1 de enero de 1829, en el que se victimó a Pedro Blanco, la lista de crímenes es larga.
La “ley del embudo” es aquella que se aplica, de facto, cuando las cosas se ponen anchas o fáciles para unos y angostas o difíciles para otros, pero lo que está pasando en Bolivia con esa forma de actuar, desde el poder, ya tiene rasgos criminales.
El 28 de marzo de 2013, la árida frontera con Chile estalló de gente y alegría. El entonces presidente Evo Morales inauguraba el criadero de peces en los manantiales del Silala como la primera fase del proyecto de aprovechamiento de esos recursos hídricos. Fue show, porque el mandatario se hizo fotografiar sembrando alevinos. Sólo habían pasado cinco fechas del Día del Mar y aquel era un claro mensaje a Chile: éste es nuestro territorio.
El Defensor del Pueblo es una institución, o autoridad, generalmente establecida en las constituciones, cuya función es garantizar los derechos de los ciudadanos ante los abusos de los poderes políticos. En otras palabras, su esencia es defender al ciudadano de los poderes públicos.
Cierro este ciclo, que numeré tan mal, con el convencimiento de que podría dedicar una columna al tema de las mentiras… y no terminaría nunca.
Y cierro con el tema del mar, aprovechando la fecha recién pasada.
La muerte cierra ciclos y eso fue lo que ocurrió el jueves 10 de marzo de 2022: se acabó la historia del “soldadito boliviano” que mató al Che Guevara.
Yo empecé a conocer a Mario Terán Salazar en 2013, cuando el diario El Mundo, de España, me dio la tarea de localizarlo. Tuve que estudiarlo lo suficiente como para buscarlo después, en los archivos del Registro Civil de Bolivia, que hoy se llama Servicio del Registro Cívico (Sereci).
Cuando me convencí de que el del 25 de Mayo de 1809 no fue el “primer grito libertario”, le puse otro rótulo: “inicio de la Guerra de la Independencia”, pero, años después, me encontré con datos que también me hicieron cambiar de opinión.
Ucrania ha sido invadida y ese hecho me ha motivado a revisar lo que la historia nos enseña al respecto.
La invasión que sufrió Bolivia con consecuencias que se extienden hasta el presente es la de Chile que, debido a algunas características de estas ocupaciones violentas, tiene ciertas similitudes con la que afecta a Ucrania.

