
HABLEMOS DE CIUDAD
Cochabamba muestra un evidente desajuste entre la preservación del patrimonio histórico cultural y la necesidad de recuperar el espacio urbano —en algún caso incluso de centros degradados— en busca de la renovación de su comportamiento funcional, morfológico y de su aporte a la economía local. Esta situación destaca espacialmente una dualidad propia del avance urbanístico: la confrontación entre un pasado histórico y una modernidad comercial, que refleja una franca divergencia entre conservación y desarrollo urbano.
La conformación metropolitana en su relación con la gobernabilidad urbana se encuentra en Bolivia prácticamente en un momento primario. Mientras tanto, la consolidación de la primera región metropolitana en Cochabamba y el proceso que les corresponde a los otros conglomerados de La Paz y Santa Cruz evidencian un incremento de las desigualdades sociales y territoriales en estas entidades que tendrán fuerte incidencia en las relaciones de los diferentes actores sociales con la gestión de gobierno.
Originado en la década de 1950, el fenómeno de la expansión urbana y sus condiciones de dispersión en sectores significativos de Latinoamérica ha sido producto de las transformaciones sociales y productivas fuertemente vinculadas con los procesos y estrategias de industrialización, que acompañaron al modelo suburbano en el deseo de mejorar sus condiciones de vida y el goce de derechos básicos, acumulando bienes de consumo.
El nivel de urbanización en Cochabamba ha llegado a aglomerar en sus centros urbanos metropolitanos una población de 1.451.453 habitantes, el 68,56% del total departamental. Este acelerado complejo ha producido una expansión desordenada de la ciudad principalmente en sectores periféricos, realidad que demanda un proceso de planificación urgente desde la gestión institucional que permita la integración regional con justicia social y funcionalidad sectorial.
En Bolivia, la institucionalidad no ha establecido aún un consenso cardinal sobre el desarrollo sustentable y las modalidades de intervención que viabilicen estrategias nacionales, regionales y locales, orientadas al logro de niveles de sustentabilidad urbana metropolitana; no ha diseñado formas integrales de evaluar su comportamiento, y, por tanto, su tratamiento no es una cuestión principal en las políticas públicas.
El acelerado y caótico fenómeno de la expansión urbana —en muchos casos disperso—, producto de los procesos migratorios y cambio en los modos de vida, ha derivado en mayor explotación de suelo urbano, considerable demanda de vivienda, infraestructura urbana, vial y de servicios; excesivo consumo de recursos y generación de residuos.
La gestión sustentable del territorio demanda repensar conceptualmente la ciudad para ubicarla en el contexto del desarrollo integral incorporando aspectos socioeconómicos, político-institucionales, y ambientales. Planificar el desarrollo de la nueva concepción territorial metropolitana en Cochabamba no solo requiere de la manifestación política, sino fundamentalmente precisa de la intervención técnica, cuyo objetivo se basa en procurar la solución de diversos problemas cuyos efectos son de gran repercusión en la ciudadanía.
En Cochabamba la cuestión metropolitana aun no responde a un proceso de planificación territorial efectivo que satisfaga la problemática integral. No obstante la creación, mediante la Ley Nº 533, de 27 de mayo de 2014, de la región Metropolitana Kanata (RMK), se observan una serie de desventajas producto de la baja funcionalidad y muchos vacíos traducidos algunos en resultados negativos.
La planificación como herramienta previa a la toma de decisiones, referencia a la acción como aspecto posterior al proceso de decidir. Este concepto manifiesta que la planificación representa el proceso de definir el curso de acción y los procedimientos requeridos para alcanzar los objetivos y metas, a través de un plan establecido para llegar al estado final deseado.

