La izquierda en América Latina camina por un lecho de brasas
Un número importante de países latinoamericanos ingresaron al siglo XXI gobernados por partidos políticos y líderes que simpatizaban con ideas progresistas y de izquierdas; sin embargo, algunos reveses electorales y victorias recientes de partidos de centro-derecha parecen indicar que esta corriente ha comenzado a ceder, dando lugar a un recambio ideológico a nivel continental.
Algunos analistas políticos indican que las consecuencias políticas, económicas y geopolíticas aún son inciertas para esta parte del continente americano.
Jorge Castañeda, político y comentarista mexicano que ocupó el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores de 2000 a 2003, en un artículo publicado por el diario The New York Times escribió que América Latina entre 2003 a 2012 disfrutó de uno de los mayores auges de materias primas en su historia moderna.
“Exportando desde petróleo a soya, los Gobiernos latinoamericanos obtuvieron ganancias inesperadas que gastaron en programas sociales”, señaló.
Por su parte, Nikolas Kozloff, del sitio web de la Revolución Bolivariana Venezuelanalysis.com, argumenta que “cualesquiera que hayan sido sus defectos, la izquierda suramericana fue la fuerza más potente y bien organizada de su tipo en todo el mundo”.
En tanto, el analista político Roberto Covarrubias Núñez señaló que todos los procesos políticos tienen ciclos en la historia democrática de los países. Covarrubias Núñez manifestó que los Gobiernos sufren desgastes políticos ya sean de izquierda o de derecha.
Para Covarrubias, la izquierda en América Latina está pasando por un periodo de rearticulación, de análisis para enmendar los problemas que se les presentaron.
El factor económico jugó un rol importante para que los Gobiernos de izquierda lleguen a desmoronarse.
Además de la crisis económica, Castañeda destaca que “demasiados líderes de la izquierda latinoamericana cayeron presos de la corrupción endémica de la región, mientras que algunos no resistieron a las tendencias autoritarias y amordazaron a la prensa, atacaron al poder judicial, hostigaron a los líderes de la oposición y manipularon los sistemas electorales o cambiaron sus Constituciones”.
A pesar de estos reveses, Ernesto Talvi, del Brookings Institute, advierte que no debemos sorprendernos de que la izquierda en América Latina esté retrocediendo.
“La evidencia histórica de los últimos 40 años muestra que los ciclos políticos dentro de la región están altamente sincronizados y tienden a reflejar los auges y crisis económicas”, escribió.
De acuerdo al Editorial Board del New York Times, los nuevos Gobiernos de Argentina y Brasil, por ejemplo, están más dispuestos a ampliar la cooperación con Estados Unidos de lo que lo han estado desde el cambio de siglo.
En tanto, el articulista Devon Haynie, de U.S. News, está de acuerdo al sostener que “la izquierda está retrocediendo rápidamente, dando a Estados Unidos la oportunidad de asumir un papel más importante en la región, al menos si el actual presidente Donald Trump decide aprovechar la oportunidad”.
De acuerdo con un artículo publicado en Le Monde Diplomatique por Horacio Crespo, la relación de la región latinoamericana “con Estados Unidos a partir de las hipotéticas políticas de Trump estará signada por el bilateralismo, el predominio de los negocios privados, el interés en las materias primas vitales y los puntuales intereses estratégicos y militares. Es problemático alimentar expectativas de una política activa de Washington en la región más allá de estos elementos”.
Datos: Agencias e Internet
GOLPES PARA LA IZQUIERDA
Victoria de Mauricio Macri en las elecciones generales de Argentina (noviembre 2015).
Victoria de la oposición en los comicios legislativos en Venezuela (diciembre 2015).
Victoria del No en el referendo en Bolivia que buscaba modificar la Constitución para permitir al presidente Evo Morales postularse nuevamente (febrero 2016).
Proceso de destitución de la presidenta brasileña Dilma Rousseff (agosto 2016) y encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva (abril 2018).
PROCESOS DE CAMBIO
Es evidente que el continente Latinoamericano se encuentra bajo un proceso de cambio político y sus alcances y consecuencias aún no son del todo claros.
La izquierda ha perdido terreno después de una década larga de hegemonía, aunque aún controla algunos Gobiernos de la región, principalmente Uruguay, Bolivia, Venezuela y México.
Un número considerable de los nuevos Gobiernos defienden posturas más abiertas al libre comercio y menos críticas del papel de la potencia estadounidense en el continente.
ANÁLISIS
Juan Tokatlian. Profesor de la Universidad Di Tella
La integración latinoamericana no se da
Desde comienzos del siglo XXI, distintos Gobiernos reivindicaron el mérito de la integración. El permanente relanzamiento del Mercado Común del Sur (Mercosur), la reivindicación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la
Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), el establecimiento de la Celac y la conformación de la Alianza del Pacífico fueron la demostración de aquel espíritu.
Sin embargo, el estado real de la integración en América del Sur es muy mediocre.
En la región se opera políticamente bajo la lógica de la sociabilidad: juntarse en todos los foros posibles, con independencia del nivel efectivo de institucionalidad y la presunta compatibilidad de intereses compartidos.



























