“Se acabaron las garantías jurídicas: el poder político convirtió nuevamente a la justicia en una puerta giratoria que ejerce como regla la detención preventiva a quien no comulga con ellos, y tampoco titubea para contratar sicarios y silenciar gente con la muerte”, aseguro ayer Romer Saucedo, presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), a tiempo de anunciar que deja el país porque su vida y la de su familia corren peligro.