Monos mueven una silla usando órdenes cerebrales
Un grupo de investigadores de la Universidad Duke, en Estados Unidos, desarrolló una interfaz inalámbrica cerebral que permitió a unos monos controlar con su mente -y sin ayuda de nadie- los movimientos de una silla de ruedas robótica.
El equipo de científicos que dirige el brasileño Miguel Nicolelis, implantó en dos macacos Rhesus electrodos en diversas áreas del cerebro desde donde se imparten las órdenes de movimiento.
Los animales sanos, no paralizados, fueron colocados para el experimento en una caja sobre ruedas.
Primero, los científicos desplazaron las sillas vacías adelante y atrás para que los Rhesus observaran las capacidades de su futura herramienta.
"Con el ordenador movíamos las sillas desde la posición inicial hasta el cuenco con uvas", explica el brasileño, "después de unos pocos intentos, los monos intuyeron lo que se requería de ellos y fueron capaces de repetirlo".
Así, al inicio, esta silla de rueda robotizada fue conducida a un recipiente con uvas sin intervención de los animales. Los monos pronto aprendieron a mover ellos mismos la silla con ayuda de los patrones de actividad cerebral traducidos a través de la tecnología sin cables Brain-Machine-Interface (BMI), para llegar así hasta las uvas. Además, con el tiempo, mejoraron el control sobre el vehículo.
El dispositivo utiliza señales de cientos de neuronas registradas en dos regiones del cerebro de los monos.
Cuando los animales piensan en moverse hacia su objetivo (un tazón de uvas) el ordenador traduce su actividad cerebral en tiempo real para hacer funcionar la silla de ruedas.
Nicolelis augura que, en el futuro, el BMI similar puede ayudar a pacientes severamente paralizados.
Los electrodos para las BMI se han implantado en las personas no sólo de forma externa, sobre la piel de la cabeza, sino también en el cerebro. Pero sobre todo para que "lean" los impulsos neuronales del movimiento de la mano y los dedos y estos se trasladen para mover un joystick o la prótesis de un brazo.
Los expertos consideran un avance que ahora, por primera vez, se haya traducido un movimiento de todo el cuerpo que el cerebro desconoce como es mover la silla de ruedas.
"Lo nuevo es que se mueve el aparato (la silla), que antes no tenía ninguna representación en el córtex", dijo Gabriel Curo, experto en neurofísica del hospital alemán Berliner Charité.
El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, abre la puerta a un futuro en que personas tetrapléjicas puedan moverse libremente.





















