Familias del valle bajo solicitan bolsa solidaria por cuarentena
Desempleados, sinacceso a agua ni dinero para comprar alimentos y pagar el alquiler es como centenares de familias de los barrios alejados de Quillacollo y Vinto sobrellevan la cuarentena en Cochabamba. Con el afán de aliviar esta dura situación se creó la bolsa solidaria, que ya entregó 500 paquetes. Pero, la demanda es constante.
La lucha por frenar la propagación del coronavirus puso en evidencia las precarias condiciones en las viven muchos adultos mayores, personas con discapacidad yfamilias numerosas. El hambre y la desesperación llevaron a varios a solicitar las canastas solidarias a las alcaldías.
Ese es el caso de Eulogio Terceros, un adulto mayor de 67 años y desempleado, que vive en Vintoperegrina por colaboración para mantener a su esposa enferma y a una hermana con discapacidad.
“Estoy triste, vivo en un cuartito que los padrecitos me dieron por caridad,estoy sin trabajo hace tres meses, nos han cortado la luz por no pagar y lo poco que tengo para comerse está acabando”, indicó.
Dijo que no espera nada de sus hijos, porque asegura que ellos están lejos y que igualtrabajan para el día a día.
Pese a está en el grupo de riesgo del coronavirus, Eulogio afirma que está dispuesto a salir a limpiar las calles o apoyar en cualquier tarea para dar de comer a su familia, porque el encierro y el hambre sólo le quitan las ganas de vivir.
Desconoce que es beneficiario de un bono solidario que dispuso el Gobierno nacional y cuenta que si accede a ese fondo lo utilizará en las medicinas para su esposa.
“No sé qué tiene, le tiemblan las manos y pies de repente. No puede caminar, necesita que alguien le ayude”, explicó.
Hermano mayor
La situación de Juan C. M. es similar. Con tan sólo 10 años se tuvo que hacer cargo de la alimentacióny el cuidado de sus tres hermanos menores.
“Mis papás han salido a trabajar”, responde a la consulta sobre el paradero de sus progenitores. Sin embargo, sus vecinos señalan que su padre es alcohólico y que agrede constantemente a la madre, quien sale a ganar unos pesos lavando ropa o apoyando en labores domésticas a otros vecinos.
Toda la familia vive en la localidad de El Paso, en Quillacollo, en un pequeño cuarto sin acceso a energía eléctrica. Los ojos de los niños se iluminan cuando ven algo de comida.
Juan relató que comparten un delgado y viejo colchón con hartos “bichos” y pidió ayudaa las autoridades municipales para afrontar el encierro por la cuarentena.
Bolsa solidaria
El clamor de Eulogio, Juan y de otros sectores vulnerables motivó a las autoridades de Quillacollo y Vinto a armar bolsas solidarias para atender a los más necesitados. En el primer municipio el alcalde suplente, Héctor Montaño, y los funcionarios donaron parte de sus sueldos para distribuir inicialmente 300 bolsas, que luego subieron a 535 destinadas a los 10 distritos.
La campaña logró recolectar 54 mil bolivianos. Las personas más necesitadas fueron identificadas en cada barrio por los dirigentes vecinales y los subalcaldes. Entre las familias atendidas están aquellas que viven en alquiler, con enfermos, adultos mayores y con niños abandonados. Además de las desempleadas a causa de la cuarentena.
La emergencia hizo que la Alcaldía incluso otorgue alimentos a choferes asalariados, payasitos y también traslade quintales de arroz, harina y productos enlatados a barrios marginales como Fortaleza, en el cerro de Cota. Algunos vecinos difundieron videos en las redes sociales para solicitar comida, agua potable ygas.
En Vinto de la misma manera, la alcaldesa Patricia Arce instruyó el armado de canastas solidarias con verduras y abarrotes para los desvalidos. Agricultores y funcionarios donaron los productos.
Sacaba replicó la iniciativa al igual que otros municipios de diferentes regiones, mientras que Cochabamba abrió la posibilidad de pagar Bs 300 a aquellos sectores que no serán favorecidos por los bonos del Gobierno nacional.
Puntos de vista de vecinos y autoridades de Quillacollo
Estoy muy enferma, tengo deudas y no puedo trabajar. Pido colaboración para acceder a atención médica y alimentos para mi hija de 3 años, tengo miedo de empeorar, no tengo fuerzas.
Isabel Kaisiri
Vecina Ironcollo
Antes de la cuarentena ayudaba en un taller a costurar, pero con esta situación nos hicieron parar. Debo cinco meses de alquiler, todo el dinero lo gasté comprando medicinas.
René Mamani
Vecino
Antes de que nos prohibieran salir vendía salchipapas. Mi marido ofrecía ollas, tengo tres hijos, pagó alquiler de Bs 500, de dónde voy a sacar, tengo miedo de quedarme en la calle.
Herminia Clemente
Vecina
La ayuda es para que las familias puedan mantenerse en sus casas. Llevamos un mes trabajando contra la Covid-19. Estamos colaborando con alimentos a vecinos del sur y Misicuni.
Héctor Montaño
Alcalde de Quillacollo

























