Biden exhorta a militares de Birmania a renunciar "inmediatamente" al poder
Washington y Rangún |
El presidente de EEUU, Joe Biden, exhortó ayer a los militares de Birmania a renunciar al poder "inmediatamente" tras el golpe de Estado y la detención de la líder Aung San Suu Kyi, amenazando con imponer sanciones económicas contra el país.
"La comunidad internacional debe unirse en una sola voz para presionar a los militares birmanos a renunciar inmediatamente al poder", dijo Biden en un comunicado.
"Estados Unidos eliminó las sanciones contra Birmania durante la última década basándose en el avance hacia la democracia", señaló. Y agregó: "La reversión de ese progreso requerirá una revisión inmediata de nuestras leyes y autoridades de sanciones, seguida de la acción que corresponda".
Los generales birmanos justificaron ayer la toma de poder, que puso fin a una década de transición hacia la democracia desde un régimen militar absoluto, alegando fraude en las elecciones de noviembre que ganó de manera aplastante el partido de Suu Kyi.
El caso de Birmania era considerado una historia de éxito del gobierno del expresidente Barack Obama (2009-2017), del que Biden fue vicepresidente, ya que se consideraba que el país progresaba hacia la democracia y se alejaba de la órbita de China.
Icono democrático
Aung San Suu Kyi, detenida ayer tras el golpe de Estado, encarna el tumultuoso destino de Birmania. Este icono de la democracia, convertida en una paria de la comunidad internacional tras el drama de los musulmanes rohinyás, ha caído de nuevo en las garras de los militares.
"La Dama de Rangún", que dirige de hecho Birmania desde 2016, fue detenida junto con otros dirigentes de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND).
Aung San Suu Kyi, 75 años, que presentía las intenciones militares, llamó a "no aceptar" el golpe de estado, en un mensaje a la población difundido por sus partidarios.
"No creo en la esperanza, solo creo en el trabajo. Uno trabaja duro para alcanzar sus esperanzas. La esperanza por sí sola no nos lleva a ninguna parte", declaró en agosto de 2015.
Unos meses más tarde, la LND ganó unos comicios históricos y Aung San Suu Kyi, relegada a la disidencia durante casi 30 años, se puso al frente del Ejecutivo.
Una posición que debía mantener, puesto que su movimiento volvió a conseguir una victoria abrumadora en las elecciones legislativas de noviembre. Pero aparentemente el ejército decidió impedirlo con su arresto.
Durante estos años al frente del país, Aung San Suu Kyi se vio obligada a lidiar con los todopoderosos militares que controlan tres ministerios claves (Interior, Defensa y Fronteras).
La imagen de la Premio Nobel de la Paz, otrora comparada con Nelson Mandela o Martin Luther King, se ha visto empañada para siempre por el drama de los rohinyás.
Unos 750.000 miembros de esta minoría huyeron de los abusos del ejército y de las milicias budistas en 2017 y se refugiaron en campamentos en Bangladés, una tragedia que ha llevado a Birmania a ser acusada de "genocidio" ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el principal órgano judicial de la ONU.
La dirigente, que niega "cualquier intención genocida", acudió en persona a defender a su país ante el tribunal.
Su falta de compasión en este asunto provocó la ira de la comunidad internacional: Canadá y varias ciudades británicas le retiraron el título de ciudadana de honor y Amnistía Internacional la privó de su premio de "embajadora de conciencia".
Pero su pueblo sigue confiando en ella.
En 1991 recibió el Premio Nobel de la Paz, pero no pudo acudir a Oslo. Tuvo que esperar más de 20 años para recogerlo.
En 2010, Aung San Suu Kyi fue liberada tras 15 años bajo arresto domiciliario, y entró en el Parlamento en 2012 después de la autodisolución de la junta un año antes.
Rápidamente, la imagen del icono comenzó a resquebrajarse entre la comunidad internacional. Algunos le reprocharon una concepción autocrática del poder.
El ambicioso jefe del ejército birmano
El jefe del ejército birmano, Min Aung Hlaing, debía retirarse dentro de seis meses, pero después del golpe de Estado militar perpetrado en su país, el futuro de este general, que se atribuyó el mérito de la transición democrática de 2011, podría ser muy diferente.
Como si quisiera preparar a la opinión pública de cara al golpe, el tercero desde la independencia en 1948, había denunciado irregularidades en las legislativas del pasado noviembre, que ganó la Liga Nacional por la Democracia, el partido de Aung Suu Kyi.
Antes incluso de este golpe de Estado, Min Aung Hlaing, de 64 años, ya era seguramente el hombre más poderoso del país, al estar al frente de un ejército no controlado por el gobierno civil.
En los últimos años, la sangrienta represión ejercida por los militares contra la minoría musulmana rohinyá hicieron de él un paria para los países occidentales.
El general siempre ha rechazado las acusaciones de violaciones generalizadas de los derechos humanos en el oeste del país, afirmando que la operación militar de 2017, que obligó a cerca de 750.000 rohinyás a huir al vecino Bangladés, únicamente buscaba atajar la rebelión local.
Min Aung Hlaing se convirtió en comandante en jefe en 2011 y se atribuyó el mérito de la transición democrática que hizo posible que en 2015 se celebraran las primeras elecciones libres en medio siglo en el país, una excolonia británica.
Condena internacional
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó "firmemente" el arresto por el ejército de Aung San Suu Kyi y de otros dirigentes políticos.
China llamó ayer a todas las partes implicadas en Birmania a "solucionar sus diferendos" en el marco legal y constitucional.
"Esperamos que todas las partes implicadas en Birmania solucionarán sus diferendos en el marco de la Constitución y de las leyes para mantener la estabilidad política y social", declaró Wang Wenbin, un portavoz de la diplomacia china.
“Seguimos muy atentamente y analizamos la situación en Birmania. Es demasiado pronto para dar una evaluación", declaró a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
"Condeno con firmeza el golpe en Birmania. El gobierno legítimo debe ser restituido, en línea con la Constitución del país y las elecciones de noviembre", apuntó en un tuit la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, publicó en Twitter un mensaje similar pidiendo a los militares "que liberen a todos los detenidos ilegalmente en operaciones en todo el país".
Francia pidió que "se respete el resultado de la votación birmana" y dijo que el gobierno está analizando la situación "con sus socios en el marco de las instancias internacionales", según el portavoz del gobierno, Gabriel Attal.
El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, "condena firmemente" el golpe de Estado y los arresto, y pidió "a los militares que liberen inmediatamente a los miembros del gobierno y del Parlamento detenidos" y que reconozcan el resultado de las elecciones.
El primer ministro británico, Boris Johnson, condenó el golpe y exigió la liberación de los "dirigentes civiles".
Italia "condena firmemente la ola de arrestos" y pide "la liberación inmediata" de todos los responsables detenidos, según el ministerio italiano de Relaciones Exteriores. "Estamos preocupados por esta interrupción brutal del proceso de transición democrática", señaló, afirmando que el resultado de las elecciones "debe ser respetado".
























