Romero defiende nueva ley antidroga
El ministro de Gobierno, Carlos Romero, defendió ayer el anteproyecto de ley de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Sustancias Controladas porque cumple recomendaciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que protegen los derechos humanos.
La norma, una vez revisada por el Ejecutivo, será enviada a la Asamblea Legislativa Plurinacional para su aprobación o rechazo.
La nueva ley —que reemplazará a la 1008—, según Romero, tiene coincidencias filosóficas y doctrinales con los planteamientos de la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Materia de Drogas (Unggas).
“Este organismo ha definido una nueva filosofía, una declaración que básicamente se sustenta en un enfoque de seguridad pública y defensa de los derechos humanos frente a la criminalidad que provocan el narcotráfico”, explicó Romero.
La autoridad de Gobierno aseguró que la nueva filosofía internacional propone un abordaje integral a la lucha antidroga, basándose fundamentalmente en la defensa de la salud pública de la población.
Modelo boliviano
“Este marco teórico definido por las Naciones Unidas coincide plenamente con el modelo boliviano de lucha contra el narcotráfico” aseguro Romero.
La nueva ley, que ya podría ser derivada a la asamblea plurinacional la próxima semana, no admite injerencia externa, canaliza la participación social y comunitaria, promueve la autoregulación y el control social y el respeto a los derechos humanos.
Reconoce, además, la responsabilidad común y compartida con otros organismos internacionales y plataformas de países vecinos.
Según el ministro Romero, el anteproyecto de ley postula la proporcionalidad de las penas o delitos según el grado de participación en la cadena productiva.
No es violenta
“Es una ley que recoge los abordajes modernos en materia de lucha contra las drogas, asumiendo el fracaso de la denominada estrategia de guerra contra las drogas que, aplicando violencia fundamentalmente contra productores de materias primas, no ha logrado resultados adecuados a escala mundial” remarcó Romero.
Con la nueva ley, el Gobierno intenta llegar no sólo a “los eslabones periféricos”, sino también a los denominados “peces gordos”, cabecillas o autores intelectuales de esta actividad criminal.
























