La prédica de don Francisco (II)
Como escribí en mi anterior artículo, en mis estudios llegué a la conclusión de que el ideario liberal ha evolucionado arrancando de los postulados del dominico español Francisco de Vitoria, de la primera mitad del siglo XVI. Actualmente el papa don Francisco está haciendo algo parecido: introduciendo criterios liberales sin pretender negar explícitamente los dogmas antisociales cristianos o católicos. Pero el hecho es que está llevando a la aceptación de las ideas liberales; en cuanto a los demás principios, los contranatura y antisociales, simplemente espera que se pudran y caigan. Así obran los políticos triunfadores: toman las ideas del medio y las acaudillan, sorteando los escollos, transando.
La aceptación liberal del papa don Francisco tiene importancia, porque la hace con la prerrogativa que le da su pega de pontífice romano. Es comparable a la promulgación que en 1582 hizo el papa Gregorio XIII de nuestro actual calendario, el gregoriano, que reemplazó al calendario juliano promulgado en el año 46 a.e.c. por el sumo pontífice pagano Cayo Julio César. Y justamente, el calendario gregoriano fue consecuencia de los avances en astronomía que hicieran Galileo y otros, con conceptos que fueron condenados por herejes. No, no, no; los herejes eran los teólogos cristianos. ¿Es cristiano pensar que el Sol gira en torno a la Tierra? No; es un concepto antiguo y lo único que tiene de hereje es que contradice lo expuesto por Aristóteles y por Claudio Ptolomeo. El ejemplo lo doy porque es actual: ¿Es de la doctrina de Jesús que los anticonceptivos son inmorales? No; éste es un concepto de la moral sexual cristiana del heresiarca Tertuliano. Todo en Tertuliano es horrible y safio.
Igual que Gregorio XIII terminó aceptando la astronomía moderna, elaborada con telescopios, el papa Francisco está aceptando tácitamente que es la consciencia, apoyada en la razón, la que debe regir, y no lo que digan los teólogos, que son doctores en vuduísmo. Y lo que digo es criterio de Jesús; pero como enseñaba con parábolas, con figuras alegóricas, vamos al ejemplo. Rechazó que se lapidase a las adúlteras, pese a que esto está prescrito en el Pentateuco. Es la letra de la Ley, la Toráh, “la palabra de Dios”. ¿Es la palabra de Dios? No; es la letra de leyes írritas hechas por los hombres. Los teólogos han fabricado leyes morales írritas, antisociales, engañosas.
Para cambiar esto, el 8 de abril de 2016 don Francisco ha promulgado una exhortación titulada “Amoris Laetitia”, que se traduce como “El goce del amor”, aunque en realidad trata de los goces amorosos de Leticia, Amalia y Clotilde. Eso; en el fondo trata del amor sexual, ese amor que Tertuliano y sus secuaces quieren que sea bestial, de animales de corral. Además, la exhortación de don Francisco trata de la complejidad de la vida familiar, que relativiza muchos preceptos. Recomienda que las parejas y los “cónyuges” que comparten un mismo yugo, vean qué es lo que deben hacer respecto al control de la natalidad, y por ende de otros aspectos. Indirectamente, la exhortación pone en entredicho a la moral inmoral de teólogos.
El autor es escritor.
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN



















