Paréntesis fantasma
Debo volver a hacer un paréntesis en la serie Bolivia y las mentiras debido a que el escándalo que estalló en mi natal Potosí amerita que le dedique por lo menos un artículo.
Hablo de las “ambulancias fantasmas” que se han hecho tan famosas como los “ítems fantasmas”, aunque el Gobierno no le esté dando tanta importancia a aquellas como a estos, por razones partidarias.
Como se sabe, se trata de un proceso de compra de 41 ambulancias por parte de la Gobernación de Potosí en el que se produjo la incoherencia de que el acta de entrega fue firmada, en conformidad, y hasta se reportó lo obrado al Sistema de Gestión Pública (Sigep), pero los vehículos no estaban en Potosí el día en el que se realizaron esas actuaciones.
Esa irregularidad fue el bocinazo para que varios medios nacionales volcaran su mirada a lo que pasa en la referida gobernación y se encontró todavía más “maravillas”: la empresa que se adjudicó el millonario contrato, de más de 20 millones de bolivianos, se había inscrito en el Registro de Comercio recién el 9 de septiembre de 2021, tenía un capital de 100.000 bolivianos y no solo tenía el contrato de las ambulancias, sino otros tres.
El mismo día en el que estalló el escándalo, entrevisté al gobernador de Potosí quien defendió la legalidad del proceso de compra y afirmó que la novel empresa, Stefals Logistics, tenía todos sus papeles en orden, y cumplía con todos los requisitos legales, Dijo, también, que, si se demostraba que había irregularidades, renunciaría a su cargo “mañana mismo”.
A partir de entonces, no hay día en el que los medios no publiquemos las irregularidades del proceso. El gobernador no solo no ha renunciado, sino que decidió destituir y procesar a 17 funcionarios subalternos por supuestamente haberse equivocado en las calificaciones. Típica actitud de Poncio Pilatos.
Como el gobernador no renuncia, y el Gobierno intenta llevar las acusaciones por otro carril, seguimos metiendo las narices en el asunto y seguimos encontrando joyas periodísticas. Yo me enteré que Osvaldo Mariscal, la persona que sonsacó el NIT que después apareció en el contrato para las 41 ambulancias, utilizaba una camioneta Mitsubishi que se estacionaba afuera de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) y se guardaba en el garaje de esta institución. Su gerente regional, Milton Villa, confirmó esos datos. El gran detalle es que el vehículo está registrado a nombre de Constructora Arce Lema Ltda., que es contratista de la ABC.
Entonces, existen razones para suponer que en Potosí se armó todo un aparato para adjudicarse contratos con recursos fiscales y apenas encontramos la punta del ovillo.
El autor es Premio Nacional en Historia del Periodismo
Columnas de JUAN JOSÉ TORO MONTOYA



















