Que no gane el fuego
La emergencia por los incendios simultáneos que soportó el departamento de Cochabamba el fin de semana son una muestra de la falta de prevención de las quemas que se realizan para la época de siembra. Los primeros indicios apuntan a que el fuego comenzó como un chaqueo y se descontroló por el viento.
La practica de las quemas con fines agrícolas aparece como la principal causa de los incendios forestales. Sin embargo, también, se evalúan otros factores como la mano de lo loteadores que buscan invadir nuevas zonas en las áreas cercanas a los municipios del Valle Alto de Cochabamba, como Tarata.
La situación es más crítica en el municipio de Mizque, donde los incendios son recurrentes desde septiembre y ya han arrasado más de 2.000 hectáreas. Además, una persona ha muerto al ingresar a un sector donde las llamas no estaban controladas y quedar atrapada sin posibilidades de ser auxiliado. Hasta ahora se sabe que junto a otros pobladores intentaba ayudar a sofocar el siniestro.
Aunque el informe oficial de la Gobernación de Cochabamba identificó cuatro incendios simultáneos el fin de semana en Quillacollo, Mizque, Tarata y Pocona, los activistas ambientales y la plataforma Tunari Sin Fuego denunciaron al menos 13 focos de calor en Independencia y la zona sur de la ciudad.
El municipio de Quillacollo es otros de los afectados con incendios que han afectado dos de sus principales áreas turísticas y productivas como Potrero y la Phajcha. El fuego ingresó a una zona de difícil acceso el fin de semana y provocó una humareda que se expandió hasta los municipios vecinos como Cercado.
En la época seca, los incendios se convierten en una amenaza permanente porque este tiempo es aprovechado para llevar adelante prácticas como el chaqueo; pero, también para expandir las zonas urbanizables a costa del daño a la naturaleza y la pérdida de hábitat para la fauna. Y, aunque Cochabamba cuenta con una red de reacción inmediata, compuesta por instituciones y principalmente bomberos voluntarios, no es suficiente cuando los atentados ambientales se desbordan y alcanzan zonas alejadas y se propagan fácilmente por los vientos.
La emergencia ha permitido identificar las limitaciones y la falta de coordinación que existe entre las instituciones. A pesar de la voluntad que tienen los bomberos de los grupos de primera respuesta la falta de equipamiento, transporte y combustible hacen que la lucha conta los incendios se torne más complicada y que cada minuto se pierdan árboles, sistemas de riego, animales, cultivos y espacios naturales.
Los siniestros también son un llamado para que las alcaldías, la Gobernación y el Gobierno Nacional trabajen estrechamente para controlar el desastre y aseguren que se cuente con todos los medios para apagar el fuego.


















