Feminicidios no paran ni los casos de agresión
La violencia contra las mujeres no cesa, la cifra crece, pero cada número en la lista es una vida que al apagarse afecta a una familia entera. La Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia registró más de 3 mil denuncias a la fecha, mientras los feminicidios llegaron a 73 hasta la pasada semana.
La alarma que existe a nivel nacional, no sólo es por la cantidad de casos, sino la saña que muestran los agresores.
En lo que va del año, las muertes de mujeres se dispararon. La Fiscalía registró 73 feminicidios en todo el país, de los cuales 15 ocurrieron en Cochabamba.
Si esta tendencia continúa en la segunda mitad de la gestión, se estima que la cifra cierre con el dato más alto de los últimos cuatro años, que es cuando comenzó el incremento de la violencia.
En 2016, se registraron 104 feminicidios; en 2017 se tuvo 109 y en 2018, 128, según información del Ministerio Público.
Los casos no sólo se incrementan, sino también la ira de los agresores que se refleja en decenas de puñaladas en la víctima, golpes que no cesaron hasta matar a la mujer, el uso de objetos para cometer el delito de una forma atroz, entre otros.
Uno de los casos de más violenciafue el asesinato de Gilka Choque Barrios (30). Su pareja no sólo la mató, sino que la desmembró y luego el feminicida se quitó la vida. Los cuerpos se encontraron el 21 de junio.
El hecho generó conmoción; pero, lejos de disminuir los casos, se tuvo una ola de feminicidios. En tan sólo cinco días se registraron tres casos nuevos la primera semana de julio: uno en El Alto, otro en Potosí y el tercero en el chapare.
En el primero, el hombre golpeó a su pareja y luego la degolló. En el caso de Potosí, el feminicida obligó a su pareja a caminar durante una hora y media para golpearla hasta matarla en el camino, el tercer hecho tiene relación con una menor de 17 años que fue asesinada y su cuerpo fue abandonado desnudo en una vivienda.
Según la coordinadora de Voces Libres y cofundadora de Mujeres de Fuego, Mercedes Cortez, la saña con la que ahora son asesinadas las mujeres es la muestra del machismo decadente y la obsesión por recuperar el poder por parte de los hombres.
Además, demuestra la “deuda que se tiene con los hombres”; pues desde niños, la sociedad machista no les deja mostrar sus sentimientos por ser considerados algo de mujeres. “Entonces, hay una represión de las emociones que se expresa en una ira irracional”, agregó Cortez.
La situación llevó al Gobierno a implementar un decálogo para combatir la violencia contra la mujer. El 15 de julio, el presidente del Estado Evo Morales se reunió con un grupo de mujeres y luego presentó el documento que busca asignar recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) para la prevención y atención.
El decálogo también establece otros pactos para considerar el feminicidio como un crimen de lesa humanidad y fomentar la educación sin machismo en las escuelas, entre otras medidas.
Aún así, Cortez ve que el cambio en la educación escolar debe partir desde los mismos maestros, porque “todos tenemos esa huella de educación machista”, observó.
Niñez
Pero, en los feminicidios, la víctima no sólo es la mujer. La mayoría de ellas suelen tener varios hijos pequeños que deben enfrentar el trauma del asesinato de su madre, la reclusión del padre y en algunos casos fueron testigos del crimen o protagonistas, porque también los golpearon.
La realidad para este sector no es muy diferente. Los niños y niñas muchas veces se enfrentan a padres violentos, maestros y familiares.
El problema es que los niños suelen callan los hechos de violencia, pues les enseñan que son normales, a veces no se les cree y las denuncias son reducidas en relación a la realidad, observó el delegado defensorial del pueblo, Nelson Cox.
Este año hubo dos hechos que llamaron bastante la atención debido a la forma de maltrato contra pequeños niños. Uno de estos casos ocurrió en La Paz, donde una madre de 17 años permitió que su hijo de dos años se ahogara y muera en su vómito por un golpe que ella le dio.
La excusa de la joven madre fue que el infante lloraba demasiado. Ella y su pareja fueron aprehendidos y se encuentran con detención preventiva.
Mientras, en Cochabamba se tuvo el caso de una tía que flageló a su sobrino de nueve años hasta casi matarlo. La mujer fue golpeada por defensores de los niños luego de la audiencia que determinó su reclusión.
El niño, hoy, se encuentra en un centro de acogida.
A esto se suman los casos de violencia que imparten profesores y otras autoridades educativas.
Cox indicó que la delegación defensorial recibe numerosas denuncias de violencia en unidades educativas. “Si bien no existe una ruta para que encaminar el caso, insistimos para que las autoridades en educación tomen acciones”, aseveró.
Sin embargo, la mayor preocupación es por lo que ocurre en el área rural, donde la violencia está naturalizada y una sola persona debe atender todas las denuncias que llegan de violencia contra mujeres o niños.
“En las zonas alejadas, la violencia está totalmente normalizada, es el pan de cada día. Y eso lo hemos visto y verificado con la Defensoría, tanto del hombre a la mujer como de los padres a los niños”, detalló el delegado defensorial.
La violencia física y psicológica no suele ser sólo contra la mujer, sino también a los hijos. La violencia trae consecuencias a toda la familia”.
Mercedes Cortez
Coordinadora Voces Libres
Como madres, socapamos estas actitudes de violencia. Si nuestro hijo está casado y pega a su mujer, hay algunas madres que los justifican”.
Raquel Rocha
Psicóloga
ANÁLISIS
La sociedad educa psicópatas
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Raquel Rocha
Psicologa
Es una sociedad que desde la educación de las madres viene el machismo. Somos una sociedad de lo que se llama psicopatía integrada. ¿Qué es un psicópata integrado? Es decir, tiene las características de un psicópata: es manipulador, controlador, somete a la mujer; pero están en la sociedad.
Hay diferentes niveles de esta psicopatía. Tenemos desde el 10 por ciento, que lo que hacen es muy sutil y trabajo de día a día; socavan su autoestima, hacerla sentir inferior y demás. Pero hay otros que llegan a delinquir y agreden a la víctima.
Racionalmente es difícil comprender esa situación, pero cuando hacen ese trabajo psicológico es difícil alejarse de ese perpetrador.
Lo que falta es prevenir estas actitudes que parecen normales, porque son actitudes que se ven desde la adolescencia. Hay parejas de adolescentes donde ya se expresa esta manipulación, control y demás.
Se necesita dar charlas para que las mujeres detecten estas actitudes y se alejen al momento de identificarlas y así prevenir la violencia.























