La creciente urbanización y la pérdida de cobertura vegetal en la ciudad provocaron que cada vez sea más difícil hallar ambientes templados, un clima que caracterizó a la “ciudad jardín”.
¡Qué calor! Es una de las frases que más se escucha en la calle, el transporte y en la casa por estos días, debido al ascenso de las temperaturas, y aunque el termómetro marca máximas de 30 y 32 grados en la ciudad, muchos tienen la sensación de más calor.