Este camino comienza con 27 horas de contracciones en constante aumento. A las ocho de la mañana, la primera contracción parecía manejable, pero, a las cuatro de la tarde, ya requería técnicas de respiración. La situación empeoró a la una de la madrugada, cuando las contracciones se volvieron insoportables. Llegaron al hospital con tan solo tres centímetros de dilatación, no obstante, para su sorpresa, el ingreso del padre fue negado. Paola tomó la valiente decisión de regresar a su casa, donde pasó siete horas aguantando el dolor y las náuseas, mientras intentaba sobrellevar el parto por su cuenta.